Basta echar un buen vistazo a la postura del escorpión (sobre estas líneas) para darse cuenta de que el yoga es capaz de desarrollar fuerza y equilibrio, pero ¿es mejor que otros entrenamientos tradicionales? y lo que es más importante ¿qué puede hacer el yoga por nuestro cuerpo?

Antes de empezar, hay que aclarar que existen muchos tipos diferentes de yoga, y que algunos tienen más beneficios atléticos que otros. Si estás interesado en el yoga por su vertiente fitness, haz una búsqueda por términos como “ashtanga” y “vinyasa” que son estilos más atléticos. Recuerda también que cada clase y cada instructor tiene su propio estilo y puede que no usen esos términos específicos. A veces los nombres son algo más descriptivos, como “Power yoga”, pero no será raro que tengas que leerte la descripción de la clase o preguntarle al instructor qué puedes esperar de ella. Con eso en mente hablemos de lo que el yoga puede (y no puede) hacer por tu cuerpo.

Bueno para la Fuerza

El Yoga puede ser muy bueno para desarrollar fuerza dependiendo de tu nivel. Como todos los entrenamientos de musculatura con pesas, el yoga puede ser todo un desafío al principio, pero ese desafío inicial puede ser muy difícil (si no imposible) de mantener en el tiempo.

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Si empiezas desde el nivel “toda la vida tirado en el sofá” es fácil encontrar ejercicios, sean yoga o de cualquier otro tipo, que sean un reto. Si la postura te cansa o te deja con los músculos doloridos es porque los estás ejercitando, y eso es bueno para desarrollar fuerza.

Por supuesto, el mejor ejercicio es aquél que nos gusta hacer. Cuando comenzamos a ponernos en forma o lo retomamos después de un tiempo inactivos, elegimos el ejercicio que más nos apetece hacer. Para muchas personas, eso es el yoga. Sin embargo, ¿cómo es el progreso una vez hemos empezado? El entrenamiento en fuerza requiere una carga progresiva, o sea, entrenar más y más duro a medida que pasa el tiempo. En el gimnasio, eso significa ir añadiendo peso poco a poco. En el yoga, ese progreso implica sostener la postura por más tiempo, sostenerla mejor, o pasar a otra postura avanzada.

Ese entrenamiento tiene truco. Las posturas de yoga implican trabajar con muchos músculos a la vez que se soportan unos a otros para hacer posible la postura. Eso es bueno porque enseñamos a las partes de nuestro cuerpo a trabajar unidas. Sin embargo, esta interconexión va en contra de la idea de desarrollar músculos en un plazo corto. Tus cuadriceps pueden estar preparados para la postura de la silla (sobre una pierna), pero puede llevar semanas o meses lograr que los músculos de tus piernas puedan estabilizarse lo suficiente como para hacer bien esa postura.

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Eso está bien o no, dependiendo de cuáles sean tus objetivos. Si quieres perder peso o ganar músculo en un plazo relativamente corto, el yoga no basta. Si lo que quieres es trabajar en aspectos de tu fuerza que no se tocan habitualmente en el gimnasio (o si tu reto es hacer posturas avanzadas), el yoga es una elección excelente.

En ese caso, es importante la manera en la que lo practiquemos. Los vídeos, los videojuegos o las aplicaciones caseras de yoga no bastan, porque para desarrollar los músculos adecuados hay que hacer la postura bien. Desarrollar fuerza a través del yoga requiere que alguien te diga si lo estás haciendo bien o mal. En definitiva, necesitas un buen instructor.

Bueno para el equilibrio y la flexibilidad

El yoga es excelente para la flexibilidad. Algunos estilos de yoga tiene precisamente este objetivo, pero hasta los estilos más atléticos dedican mucho tiempo a estiramientos para preparar el cuerpo para posturas más difíciles, y recuperar los músculos después de hacerlas.

Para aquellos de vosotros que nunca tienen tiempo de estirar, el yoga es una manera estupenda de entrenarse en flexibilidad, porque cuanto más estiréis, mejor desarrollaréis la flexibilidad general. En ese sentido, el yoga va a hacer mucho más por vosotros de lo que hacen 30 segundos al final de vuestro entrenamiento diario.

El yoga también es de mucha ayuda para el entrenamiento neuromuscular, o sea, para mejorar la coordinación entre vuestro cerebro y vuestros músculos. Tener buena comunicación en este sentido ayuda a mejorar el equilibrio y muy posiblemente a prevenir lesiones deportivas. El entrenamiento neuromotor (no específicamente el yoga) está vinculado, por ejemplo, a una reducción en varios tipos de lesiones de rodilla.

No tan bueno para el cardio

No importa lo intensas que sean tus sesiones de yoga, no pueden sustituir a correr, hacer bicicleta, o cualquier otro tipo de entrenamiento aeróbico. Simplemente el yoga no puede lograr que tu ritmo respiratorio suba lo suficiente. Algunos estudios han encontrado que el yoga tiene beneficios vinculados a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, como reducir la presión sanguínea, pero en términos de forma física vía entrenamiento cardiovascular, el yoga no te va a ayudar.

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Los instructores de yoga son los primeros que te advierten de esto. Tendrías que hacer un yoga absurdamente intenso y fuera de lo ordinario para lograr que el ritmo cardíaco alcance niveles que cuenten como ejercicio vigoroso. Desde el punto de vista del cardio, el yoga es comparable a caminar. Es genial hacerlo, pero no te va a dar los mismos beneficios que correr.

No tan bueno para limpiar toxinas y alinear chacras (sean lo que sean)

No importa lo mucho que sudes o que dobles tu espina dorsal, no vas a liberarte de ninguna toxina, y en realidad no importa, porque tu cuerpo ya se libera de toxinas el solito.

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Si vas a practicar yoga para ponerte en forma, en algún momento tendrás que lidiar con un poquito de pseudociencia por parte de tus instructores. Es posible que te digan que no hagas ciertas posturas mientras tienes la menstruación (que es un completo mito). Ignora cualquier consejo basado en el flujo de energías imaginarias, y concéntrate en lo que de verdad está pasando en tu cuerpo, o sea, en como trabajan, se estiran y se relajan tus músculos, y en como te sientes. Exactamente como harías en cualquier otro tipo de ejercicio físico.

Ilustración de portada: Tara Jacoby. Fotos: Shutterstock

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