Imagen: NASA-JPL

Cassini se prepara hoy para una segunda inmersión entre Saturno y su anillo más interno mientras los astrónomos siguen analizando los datos del primer cruce. Una de las cosas que ha sorprendido a los científicos es el “sonido” que captó la nave durante el vuelo: es mucho más tranquilo de lo que se esperaba.

Por supuesto, no es que Cassini pueda oír nada en el espacio, sino que la NASA recoge los datos de su instrumento de ondas de radio y plasma y los convierte en sonido para poder escuchar el rumor de las partículas de los anillos de Saturno cuando chocan con la antena y se vaporizan en gas excitado eléctricamente.

Advertisement

Al parecer, la región hasta ahora inexplorada entre el planeta gaseoso y sus anillos está prácticamente desprovista de esas partículas de polvo. Es “un gran vacío”, en palabras de Earl Maize, que dirige la misión para la NASA.

Esto fue lo que detectó el orbitador Cassini durante su histórico vuelo del pasado 26 de abril. Apenas se escuchan impactos.

En cambio, esto fue lo que detectó el 18 de diciembre cuando orbitaba justo por fuera de los anillos. Se escuchan cientos de impactos por segundo.

Advertisement

Los astrónomos van a tener que replantearse lo que sabían sobre los anillos de Saturno, pero una de las implicaciones a corto plazo del descubrimiento es clara. Como medida de protección, Cassini había realizado el primer cruce con su antena en forma de plato orientada en la dirección de las partículas del anillo para evitar daños, perdiendo el contacto con la Tierra. La nave no tendrá que seguir usando su antena a modo de escudo.

[NASA]