Si hay una idea ampliamente aceptada entre los que van a ser padres es que poner música clásica al bebé cuando aún está en el vientre materno es bueno para su desarrollo intelectual. Hasta no falta quien sugiere que Mozart puede convertir a tu bebé en un genio. Lo sentimos. Es un mito basado en una mala interpretación de un estudio científico.

Todo comenzó en 1993 con un estudio realizado en la Universidad de California-Irvine sobre los efectos de la música en el rendimiento de la capacidad de abstracción espacial. El experimento consistía en dividir a 36 niños de corta edad en tres grupos. Uno de ellos escuchó una pieza de Mozart (Sonata para dos pianos en D Mayor K488), otro se mantuvo en silencio durante ese tiempo, y el tercero escuchó música de auto-hipnosis.

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Al terminar, los niños tenían que resolver una sencilla prueba consistente en tratar de desdoblar mentalmente un papel para averiguar que forma tendría la hoja. Los que escucharon Mozart anotaron entre 8 y 10 puntos por encima del resto en el test IQ de percepción espacial.

El estudio se realizó con niños de secundaria, no con bebés, solo se refería a percepción espacial, y sus autores jamás certificaron que escuchar música clásica tuviera ningún efecto permanente sobre la inteligencia de los niños. Nada de eso tuvo importancia. La frase “Mozart hace a tu bebé más inteligente” quedó tan firmemente grabada en la susceptible mente de los padres que se desató una auténtica histeria por bombardear fetos con las notas del célebre compositor austríaco. Por supuesto, no faltaron oportunistas como el crítico musical Don Campbell, que aún hoy sigue forrándose con su libro: El Efecto Mozart. Hasta el gobernador del estado de Georgia en aquel entonces se comprometió a suministrar CDs de Mozart para poner su granito de arena en crear una nueva generación de genios.

Ninguna base científica

Con los años, otros estudios trataron de confirmar el efecto Mozart, pero ninguno ha tenido éxito. Lo único que hace el bueno de Amadeus es elevar de forma temporal la capacidad para reconocer formas en el espacio. El efecto dura alrededor de 15 minutos, y los neurólogos apuntan a varias hipótesis al respecto: La principal es que la música clásica dispara estímulos en la corteza cerebral similares a los que se disparan al tratar de reconocer formas. Eso, por supuesto, está a años luz de hacer a nadie más inteligente.

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Es más, ni siquiera es una cuestión de música clásica. Un estudio conjunto de las Universidades de Londres y Toronto realizado sobre 8.000 niños británicos demostró que el pop británico (concretamente Blur) tenía un efecto mucho más marcado que Mozart a la hora de mejorar la percepción espacial.

Blur es bastante mejor que Mozart para la percepción espacial.

En la actualidad sigue habiendo compañías como Lumosity o Baby Einstein que venden música de Mozart y otros compositores clásicos para mejorar el rendimiento cognitivo. La primera tuvo que pagar dos millones de dólares a la Comisión Federal de Comercio por publicidad engañosa respecto a los supuestos efectos beneficiosos de su producto. Baby Einstein, que es propiedad de Disney, admitió tácitamente que sus CDs no tienen un efecto científicamente probado y ofrece reembolsos del dinero a los padres que no estén satisfechos con el producto.

Si quieres que aprenda, léele libros

¿Cómo es posible que el mito del efecto Mozart haya pervivido tanto tiempo?. El Psicólogo de Harvard Samuel A. Mehr estudia el efecto social e la música en bebés y simplemente apunta que “A la gente le gustan las respuestas simples”. Educar un niño es una tarea titánica y la idea de poder librarse de parte de esa carga simplemente poniendo música es demasiado tentadora. “La gente mantiene en su cabeza durante años ideas preconcebidas sobre estudios científicos que resultan ser completamente equivocadas” continua Mehr.

Un padre muestra un libro a su hijo en una librería. Foto: AP

Por supuesto, ponerle música a un bebé no tiene ningún efecto perjudicial. Generalmente calma a los padres, lo que también resulta relajante para el niño. ¿Hay alguna forma de mejorar el desarrollo cognitivo de un bebé? Sí, pero no es tan fácil como darle al botón de Play. El profesor de psicología de la la Universidad de Virginia Daniel Willingham explica que la mejor forma de hacer que nuestro bebé aprenda más rápido es leerle libros. Escuchar la voz de los padres leyendo facilita el aprendizaje y su efecto es acumulativo en el tiempo. Poner La Flauta Mágica de fondo es completamente opcional. [vía Quartz]

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Fotos: Eugene Luchinin / Flickr. Tyler Olson / Shutterstock

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