El Essential Phone

Dice Andy Rubin que fundó Essential porque no le gusta el estado actual de la tecnología. “Cada vez hay menos opciones y más características innecesarias que solo estorban”. También dice que es en parte responsable, como padre de Android, y que quiere mejorar lo que él ayudó a crear.

Hoy la nueva compañía de Rubin ha presentado el Essential Phone, un teléfono de diseño espectacular y componentes punteros que lleva por bandera todo lo que Google dejó atrás. Essential rechaza el bloatware (las aplicaciones que vienen preinstaladas en el teléfono y que a veces no se pueden borrar), los ecosistemas cerrados (“divisorios y anticuados”) y la obsolescencia programada (“los dispositivos no deben volverse obsoletos cada año, deben evolucionar y ayudarte a seguir disfrutando de tu vida”).

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No exagero si digo que es el teléfono más interesante que he visto en años. Para empezar, tiene una construcción simple pero muy cuidada: sin logos, sin apenas marcos y con un panel trasero de cerámica en un cuerpo de titanio. Por otro lado, tiene especificaciones similares a las de un Galaxy S8 Plus por un precio algo más reducido ($700). Lleva un Snapdragon 835, 4 GB de RAM, 128 GB de almacenamiento, pantalla LCD de 5,71 pulgadas con tecnología CGS, resolución QHD y cámaras de 8 y 13 MP con un segundo sensor monocromático atrás. Quizá su punto flaco sea la batería de 3040 mAh. (Y no, que no tenga salida de auriculares no es ningún drama; tarde o temprano pasará lo mismo con el resto de teléfonos del mercado).

Andy Rubin

El Essential Phone funciona con Android Nougat 7.1.1, aunque Rubin haya presentado también un nuevo sistema operativo para el hogar llamado Ambient OS. Se presupone que es una versión limpia de Android, por la promesa de que no tendrá bloatware ni “características innecesarias que solo estorban”. Pero lo extraño sería que Essential no ampliara el sistema en base a la experiencia adquirida con Ambient OS, un proyecto que hace serias promesas sobre privacidad e introduce un nuevo motor proactivo de inteligencia artificial. ¿Acabará, cuando esté listo, sustituyendo a Android?

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Por último, el Essential Phone es un nuevo intento de teléfono “modular”. Su sistema de anclaje magnético parece sencillo y bien implementado, pero se me ocurren muy pocas personas que querrían conectar a su smartphone una minicámara de 360 grados (con una calidad de vídeo mediocre, por cierto). A falta de más accesorios, creo que la “modularidad” es lo menos interesante de este Essential Phone, y que deberíamos dejar de llamar “teléfonos modulares” a los móviles con simples accesorios. El iPad Pro tiene un puerto magnético para el teclado, ¿es acaso una tablet modular?

El Essential apuesta por materiales resistentes a los arañazos

Aclarado esto, lo que nos queda es un smartphone precioso que usa materiales resistentes a los golpes y los arañazos, que es equiparable a lo mejor de la industria en algunas cosas y adelantado a su tiempo en otras (128 GB de base, cero marco en tres de sus lados, etc). Además promete la simplicidad y la limpieza de iOS con todas las ventajas de un ecosistema realmente abierto. Pero nada de esto va a ser suficiente en un mercado ya muy maduro.

Primero, porque Essential es una empresa nueva que no se sabe en qué medida va a poder abastecer la demanda (a OnePlus le costó varios años estabilizarse). Segundo, porque el Essential Phone sale muy enfocado a los Estados Unidos, un mercado dominado por Apple. Si eres estadounidense y necesitas un móvil nuevo, ¿cuál te compras? Ten en cuenta que casi todos tus amigos usan iMessage, que ves un iPhone cada vez que enciendes la tele y que puedes permitirte los caros contratos de las operadoras para tener un iPhone nuevo cada dos años. Si no eligieras el iPhone, quizá optarías por un Galaxy S8, un teléfono que también es un símbolo de estatus y con el que Samsung te bombardea de publicidad a diario.

Sobrio, perfecto, aburrido

Tercero, porque todos los teléfonos inteligentes se han vuelto clónicos y aburridos. Y eso no es necesariamente algo malo: los que intentan ser diferentes, como el LG G5, fracasan estrepitosamente pues en realidad solo son estúpidos. La industria ya no sabe cómo sorprendernos, solo puede iterar sobre lo que ya tienen hecho. Estamos viendo mejores cámaras, mejores sensores biométricos y marcos más reducidos porque eso es todo lo que ocurre en un mercado maduro. La innovación, hoy, proviene de los accesorios (realidad virtual, AirPods, esta cámara de 360º que trae el Essential Phone...) y del software (3D Touch, inteligencia artificial en los asistentes virtuales...).

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Todo esto, la gente lo puede obtener en smartphones que cuestan la mitad de precio que el Essential Phone. Y si el dinero no es problema, da igual: la gente seguirá apostando por los caballos ganadores (iPhone, Galaxy...) por una cuestión de estatus, marketing, confianza, experiencia o —lo siento, Rubin— ecosistemas cerrados que funcionan como la seda. Es más, el Pixel de Google ya ofrecía todo lo que Essential quiere vendernos (un teléfono simple, potente, con Android limpio y que se mantiene actualizado), pero ha sido un fracaso comercial. Eso, a pesar del fuerte empuje publicitario de Google (no creo que Essential tenga músculo para tanta publicidad).

Andy Rubin se fue de Google en 2014 para dedicarse a invertir en startups (como hacen todos los millonarios que dejan la compañía). Si ha decidido ahora abandonar esa vida tranquila para meterse en este berenjenal es porque cree que puede cambiar las cosas. Pero lo va a tener muy difícil.