¿Cómo puede una araña de apenas el tamaño de una uña cruzar un río? Si se trata de una araña de corteza de Darwin (Caerostris darwini) es sencillo. Solo tiene que disparar su seda, la más resistente que se conoce, hasta el otro lado. Después ya puede decidir si crear una red de 2,8 m de diámetro.

Aunque a los más aracnofóbicos la idea de una telaraña de esa dimensiones les produzca picores, lo cierto es que la araña de corteza de Darwin es una pequeña maravilla de valor incalculable para la ciencia. Su seda es el material de origen biológico más tenaz que se conoce (En ciencia de materiales, la tenacidad es la energía de deformación total que es capaz de absorber o acumular una sustancia antes de alcanzar la rotura en condiciones de impacto, por acumulación de dislocaciones.) De hecho, su tenacidad es 10 veces superior a la del kevlar.

Una de las enormes telas de la Araña de Corteza de Darwin. Foto: Wikipedia

¿Qué hace la Caerostris darwini con esta tela? Literalmente, lo que hace es tender puentes sobre ríos y grandes masas de agua. En su isla nativa de Madagascar, la araña ocupa un nicho único en el ecosistema. La resistencia de su seda la permite tejer telarañas sobre estanques o ríos, un lugar a donde ninguna otra araña puede llegar, y que está lleno de insectos voladores como moscas, mosquitos o pequeñas libélulas.

Para poder enviar su tela tan lejos, la araña no tiene que hacer mucha fuerza. Las hebras de su seda se abren un poco al avanzar, creando algo parecido a una cometa que flota en las corrientes de aire. La araña de corteza de Darwin es inofensiva para el ser humano. Los machos raramente superan los 6 mm de diámetro y las hembras los 18 mm. A veces se la conoce como Araña ladradora de Darwin por una mala traducción del inglés (barking spider), pero no emite ningún sonido. Su nombre se debe al aspecto de corteza de su caparazón. [vía BBC Earth]

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