Imagen: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/E. O’Gorman/P. Kervella

Si el fondo fuera blanco, sería la yema de un huevo frito a punto de romperse. Pero es Betelgeuse, una de las estrellas más grandes que conocemos y la primera cuya superficie hemos conseguido fotografiar, aparte del Sol. Y sí, también está, de algún modo, a punto de romperse.

Betelgeuse es una supergigante roja: tiene 20 veces la masa del Sol y unas 700 veces su tamaño. Se encuentra a solo 640 años luz de distancia, en la constelación de Orión, y es la novena estrella más brillante del cielo nocturno . Su brillo, de un intenso color naranja, se debe a la temperatura particularmente baja de su superficie (4000 ºC, cuando el Sol está a 6000). Betelgeuse tiene apenas ocho millones de años, pero ya ha agotado el combustible de su núcleo y está cerca de convertirse en una supernova, un espectáculo que será visible desde la Tierra incluso a plena luz del día.

El descomunal tamaño de Betelgeuse comparado con el sol, los planetas del sistema solar y sus órbitas

Esta imagen sin precedentes de Betelgeuse fue captada por el telescopio ALMA desde el desierto de Atacama. Se trata de la fotografía de mayor resolución que tenemos de la superficie de una estrella, y la primera de este tipo que hace el observatorio ALMA. La estrella en sí ya había sido observada tanto en el espectro visible como en el infrarrojo y el ultravioleta. Los astrónomos descubrieron un enorme penacho de gas en su superficie —casi tan grande como nuestro sistema solar— y burbujas gigantescas que desprenden gas y polvo a grandes velocidades. [ESO vía Menéame]