Araña de mar de rodillas amarillas. Foto: Sylke Rohrlach / Flickr

¿Las arañas tienen corazón? No hablamos figuradamente, sino del órgano que bombea sangre. La respuesta a esta curiosa pregunta es sí, las arañas tienen corazón, todas salvo la araña de mar. Los biólogos acaban de descubrir que estos artrópodos usan un método mucho más original.

Las arañas terrestres no tienen un sistema circulatorio como el nuestro. El oxígeno que necesitan para vivir lo distribuyen mediante un sistema abierto de capilares y un fluido llamado hemolinfa. Sin embargo, la mayor parte de artrópodos sí tienen un corazón dorsal que ayuda a que esta hemolinfa (y el oxígeno y nutrientes que lleva) circule.

Anatomía de una araña terrestre

Los pignocónidos o arañas de mar se han revelado como una excepción a esta norma. Un equipo de biólogos de la Universidad de Montana acaban de descubrir que las 12 especies de estos artrópodos carecen de este órgano. En su lugar usan el estómago.

El sistema digestivo de estos animales es inusualmente grande y sus conductos llegan incluso a los extremos de sus largas patas. Las arañas aprovechan las contracciones del aparato digestivo para mover al mismo tiempo la hemolinfa que las rodea. Los investigadores no tienen muy claro por qué estos artrópodos han prescindido del corazón, pero la principal hipótesis es que han evolucionado así para ahorrar energía. Es la primera vez que se observa este tipo de sistema circulatorio. [Current Biology vía Sciencemag]

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