De lo más grande a lo más pequeño. La naturaleza tiene una curiosa tendencia a repetir estructuras en diferentes escalas, pero este caso es especialmente singular. Un grupo de físicos acaba de descubrir un asombroso paralelismo entre las estrellas y nuestras propias células.

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En 2014, el médico de la Universidad de Santa Bárbara Greg Huber estudiaba una estructura helicoidal típica del retículo endoplásmico, uno de los orgánulos que se encuentran en el citoplasma de las células. Huber creía que la estructura del retículo, que recuerda un poco a un estacionamiento de superficie de varias plantas, era única en la naturaleza hasta que vio el trabajo de Charles Horowitz.

Horowitz es físico nuclear en la Universidad de Indiana. Él y sus colegas estudian las estructuras que se forman en el interior de las estrellas de neutrones mediante simulaciones computerizadas. Cuando vio esas simulaciones, Huber llamó a Horowitz. El resultado es un trabajo conjunto que acaba de publicarse en la revista Physical Review C.

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La estructura del retículo endoplásmico no es el único paralelismo. Las estrellas tienen en su interior multitud de estructuras que se asemejan a las de una célula, desde redes de conductos a estructuras helicoidales y capas apiladas como si fueran membranas. Los físicos llaman al conjunto de estas estructuras la pasta nuclear, en alusión a las variadas formas de la pasta italiana que comemos.

Una estrella de neutrones. Ilustración: ESA

Por supuesto, los paralelismos empiezan y acaban en la forma. Aparte de que la escala es completamente diferente, también lo son los mecanismos de la física que los gobiernan. El interior de las células se rige por leyes de la termodinámica adscritas a la física convencional. Los procesos en el interior de las estrellas entran dentro de la física cuántica y aún no hemos sido capaces de entenderlos del todo.

El estudio de Huber y Horowitz no saca conclusiones al respecto. Ambos autores lo consideran el principio de una nueva manera de estudiar los modelos astronómicos. Horowitz añade: Ver formas tan similares en sistemas tan diferentes sugiere que la energía de un sistema podría depender de su forma de una manera más universal de la que pensábamos.

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Dos motores, uno celular, y el otro cósmico, a diferentes escalas. Las implicaciones, desde luego, son fascinantes. [vía Phys.org]