Desde fuera, bien podría parecer que la foto de arriba pertenece al plástico con el que se fabrican las bolsas de basura dispuesto de manera cuidadosa. En realidad es el resultado de años de investigación de un equipo de la East China University of Science & Technology, está hecho de nanotubos de carbono y sus posibles aplicaciones son fascinantes.

Los nanotubos de carbono, al igual que otros materiales como el grafeno, han caído durante los años víctimas de su propio hype, de la expectación que se levantó en torno a ellos. Proclamados al principio como material “revolucionario”, su fabricación y producción está produciendo en cambio más de un quebradero de cabeza.

Ahí es donde el descubrimiento de los investigadores chinos entra en acción. Básicamente han comenzado a fabricar nanotubos de carbono del mismo modo que los sopladores de vidrio dan forma a sus creaciones. Utilizando un flujo de nitrógeno gaseoso se disponen los nanotubos en un horno a 1150 ºC. Conforme sale, los nanotubos se aplanan con unos tornos deslizantes que lo comprimen.

Los resultados: la tensión de rotura del material es de 9,6 gigapascales, de media. El Kevlar, en cambio, tiene una tensión de rotura de 3,7 gigapascales, la fibra de carbono de 7 gigapascales. Además es más o menos flexible: se puede extender un 8%.

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Todavía no están muy claras sus utilidades, aunque los campos de aplicación son muy variados: chalecos antibalas (obviamente), piezas de aviones o carrocería de coches. [NanoLetters via Engadget]

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