Las selvas tropicales son un coro de trinos y gorjeos de cientos de especies de pájaros, pero no en Guam. Los bosques de esta pequeña isla del pacífico guardan un inquietante silencio. La culpable de este silencio es una plaga de serpientes que ya amenaza a la propia existencia de la selva.

Hasta los años 50 no había tantas serpientes en Guam. Los ofidios que hoy abarrotan la selva llegaron en barcos estadounidenses provenientes de las cercanas Papúa y Nueva Guinea. Las pequeñas serpientes arborícolas (Boiga irregularis) encontraron un paraíso en el que no tenían depredadores naturales. Tan solo pájaros y huevos de los que alimentarse.

Más de 70 años después, aquellos polizones de los barcos estadounidenses que liberaron la isla de manos japonesas se han convertido en una plaga de proporciones bíblicas. Se calcula que hay dos millones de serpientes en la isla, con una densidad de población de hasta 5.000 ejemplares por metro cuadrado en algunas zonas.

Una serpiente arbórea marrón, subida a una alambrada. Foto: U.S. Department of Agriculture

Los efectos de este aluvión de ofidios han sido devastadores. Aunque la serpiente arbórea marrón no es peligrosa para los seres humanos, sus efectos sobre la fauna local son profundos. La Boiga irregularis se alimenta de pequeños invertebrados como pájaros, lagartos, murciélagos o ratones. Para mediados de los 80, los ofidios ya habían acabado con 10 de las 12 especies de aves nativas de la isla, entre ellas una variedad de papamoscas única en el mundo. Los murciélagos de la isla que se alimentan de fruta están al borde de la extinción.

Advertisement

Advertisement

En los últimos años, el gobierno estadounidense trató de contener la plaga arrojando miles de ratones envenenados sobre Guam. Los ratones contenían una dosis de paracetamol o acetaminofen letal para las serpientes pero supuestamente inocua para el ecosistema. La medida ha sido ampliamente criticada por grupos conservacionistas. Las serpientes parecen aceptar el cebo envenenado de buen grado, pero el paracetamol también es tóxico para otros animales y aún es pronto para saber si la medida es efectiva.

Aspecto de los cebos de ratones envenenados con paracetamol. Foto: U.S. Department of Agriculture
Los cebos se dejan colgando de los árboles desde helicópteros. Foto: U.S. Department of Agriculture

Mientras tanto, las serpientes son tan numerosas que están afectando a los propios árboles. Un estudio realizado por la Universidad de Colorado ha examinado la dispersión de las semillas de árboles locales. El resultado, recién publicado en Nature Communications, es que al matar a las especies que transportan las semillas como pájaros o murciélagos, las serpientes están impidiendo que el bosque tropical se renueve. En condiciones normales, el 60% de las semillas de los árboles logran alejarse lo suficiente como para germinar. En Guam solo el 10% de las semillas logra llegar lo bastante lejos.

Advertisement

A la preocupación por el destino de los bosques de Guam se une otra. La isla aún alberga una base militar y un puerto muy activos. Se teme que las serpientes puedan volver a colarse en algún barco o avión y aterrizar en islas cercanas donde causarían el mismo desastre. [Nature Communications vía Science Alert]