Foto: Cody Cleveland y Phillip Nadeau

Hay píldoras capaces de grabar vídeo a medida que atraviesan nuestro sistema digestivo para diagnosticar enfermedades, pero todas ellas tienen un problema: necesitan baterías y las baterías suelen llevar componentes peligrosos para el organismo. Esta píldora solo necesita tus ácidos.

La cuestión de cómo dar energía a dispositivos que puedan ingerirse es más complicada de lo que parece. El calor del cuerpo humano no es suficiente, y no se puede anclar a un punto para aprovechar las vibraciones. Para rematar, el movimiento continuo de la píldora por el organismo hace inviable usar un método inalámbrico de transmisión eléctrica.

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Un grupo de investigadores de la Escuela Médica de Harvard han encontrado una solución diferente y muy prometedora. Sus resultados acaban de publicarse en la revista Nature Biomedical Engineering. La clave del dispositivo está en una célula galvánica que usa los ácidos del estómago o los fluidos del intestino como electrolito entre un ánodo de zinc y un cátodo de cobre.

El método genera la suficiente corriente como para dar energía a un dispositivo con sensores y conexión inalámbrica durante casi una semana. En una segunda prueba, han usado la píldora para liberar de forma progresiva un fármaco en el estómago. La píldora tiene un tamaño considerable (4cm de largo y 1,2 de diámetro) pero es una prueba de concepto. Afinando la electrónica de su interior, sus creadores estiman que su tamaño puede reducirse hasta cinco veces. [Nature vía IEEE Spectrum]