Las tiritas son útiles, pero los envases individuales en los que vienen y su sistema de aplicación pueden convertirse en todo un incordio. El diseñador chino Pei-Chih Deng ha ideado una variante de tirita a la que llama Easy-Aid. No va a revolucionar la medicina, pero al menos podría hacernos la vida un poco más fácil.

Easy-Aid está especialmente pensada para las personas que padecen dolencias como la diabetes y se ven obligadas a inyectarse a diario (y curarse el pinchazo después) pero también puede usarse con cortes y heridas pequeñas.

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El envase está pensado para que cada tirita pueda sacarse con una mano. El único momento en el que son necesarias las dos es cuando hay que retirar la cobertura blanca que protege la tirita, pero incluso así, el proceso es mucho más sencillo que en las tiritas tradicionales.

La tirita de silicona que protegerá la herida está unida a una banda flexible de PLA (un material plástico biodegradable). Al aplicar la tirita sobre la herida, la banda recupera su forma original y apenas hay que hacer esfuerzo para retirarla, dejando la tirita de silicona en su sitio.

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La solución no es perfecta, pero está bastante bien pensada. La duda es si llegará a comercializarse en algún momento. De momento es solo un concepto ingenioso como los muchos que se publican en Yanko Design. [Yanko Design vía Design Taxi]

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