En 2011, un grupo de científicos analizó muestras de rocas recogidas por las misiones Apolo y calculó que la Luna podía tener unos 4.360 millones de años. Ahora sabemos, de nuevo gracias a Apolo, que estaban equivocados.

Determinar la edad de las rocas lunares es una tarea complicada porque la mayoría contiene múltiples fragmentos de otras rocas. Sin embargo, un equipo de investigadores de las universidades de Princeton y California ha conseguido analizar ocho circones en estado prístino. Los extrajeron de las rocas lunares traídas a la Tierra por la misión Apolo 14 en 1971.

Tras estudiar la desintegración de los isótopos de uranio y del lutecio (que había decaído en un elemento llamado hafnio), los investigadores llegaron a la conclusión de que la Luna es más vieja de lo que creíamos.

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Nuestro satélite se formó hace 4.510 millones de años, tan solo 60 millones de años después del nacimiento del sistema solar. Fue entonces, y no más tarde, cuando la Tierra sufrió una violenta colisión frontal con un embrión planetario llamado Tea. La colisión creó una luna líquida, que luego se solidificó. La parte ingeniosa de este estudio fue darse cuenta de que la edad real de la Luna se remonta a antes de su solidificación, y no después.

Los estudios anteriores calculaban la edad de la Luna con rocas que habían sido contaminadas por múltiples colisiones, pero los circones aparecieron cuando la superficie lunar estaba cubierta con el magma que después se enfrió y formó el manto y la corteza. Esas rocas cuentan las fechas de otros eventos, pero solo los circones revelan la verdadera edad de la Luna

[Science vía UCLA]