Durante los últimos días un vídeo de jirafas completamente blancas en Kenya ha logrado asombrar a internet. En el vídeo, una madre y un bebé jirafa pasean tranquilamente por una reserva natural del país. Luego vinieron las preguntas, ¿era una jirafa albina? Curiosamente, no lo son.

Representantes del Hirola Conservation Program, una organización sin ánimo de lucro que gestiona la reserva, declaran que las jirafas blancas, de la subespecie jirafa reticulada, tienen una trastorno genético llamado leucismo. Según APE, la particularidad genética se produce por un alelo recesivo que impide que las células cutáneas produzcan melanina — el pigmento principal de la coloración en la piel, el pelo y los ojos — pero sí permite que otros órganos, como los ojos, mantengan un color oscuro.

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El albinismo, al contrario, es debido como falta total o reducción de la enzima tirosinasa, que produce el aminoácido tirosina. La tirosina es necesaria para formar la melanina. Los albinos no pueden producir este pigmento en sus órganos y suelen tener los ojos claros o rojos por ese motivo.

Aunque el leucismo es raro, no es la primera vez que se ha encontrado una jirafa con el trastorno. De acuerdo con National Geographic, en 2016 también se localizó una jirafa blanca en Tanzania.

En cualquier caso, sea albinismo o leucismo, los trastornos conllevan un riesgo. Pueden causar que los otros animales del grupo rechacen al animal con piel blanca. También puede facilitar que los predadores los encuentren más fácilmente.

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Las jirafas reticuladas están clasificadas como “vulnerables” por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza. Se estima que hay aproximadamente 8.500 jirafas en la África Oriental.

Puedes ver el vídeo de las jirafas blancas aquí:

[National Geographic y The Guardian]