Aunque para cuando la escasez de combustibles fósiles suponga un serio problema la mayoría de la humanidad estaremos (espero) moviéndonos en coches eléctricos lo cierto es que la ausencia de petróleo plantea otro problema interesante: el asfalto. Ahora, un grupo de investigadores ha conseguido recrearlo utilizando microalgas.

Las microalgas se vienen utilizando desde hace años en industrias como la cosmética o la industria alimentaria para dar consistencia a geles y gelatinas. Lo que se ha conseguido ahora un proceso que, de manera eficiente y con una relación de costes aceptable pueden transformarlas en bioasfalto.

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El procedimiento para crearlo es más o menos similar en ambos casos, y el resultado es una pasta viscosa e hidrofóbica que puede aplicarse luego en carreteras. El bioasfalto tiene una composición química y estructural, como es lógico, complemente diferente a la del asfalto tradicional pero dentro de sus diferencias también reúne las mismas ventajas claves.

Es líquido cuando se superan temperaturas de 100º C (útil para poder aplicarlo sobre la carretera), se le pueden añadir agregados minerales para darle consistencia (las pequeñas piedras que tiene el asfalto tradicional) y es viscoelástico entre los -20ºC y los 60ºC. Que sea viscoelástico es la propiedad que les permite aguantar grandes presiones al tiempo que reparte el estrés superficial que sufren las carreteras con el paso continuo de vehículos.

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¿Qué es lo que falta todavía? Comprobar qué tal envejece como material y cómo resiste el paso del tiempo. Si consigue superar la prueba, sólo hace falta encontrar una manera de producirlo cómodamente a nivel industrial con un buen coste y voilá, entonces será posible que las carreteras del futuro sean verdes, en el sentido literal y figurado de la palabra. [vía Phys.org]

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