Pilot Airbus. Getty

Todos tenemos medianamente claro cuando estamos a punto de tener un accidente en un avión, pero eso no es lo normal. Lo normal es un vuelo tranquilo, quizás con alguna pequeña complicación, minucias de las que las que nunca nos enteramos. Pero, ¿y si fueras un piloto que va como pasajero del avión?

La respuesta la encontramos en una pregunta realizada en Quora que obtuvo una gran acogida en muy poco tiempo. Un usuario lanzó la siguiente pregunta:

Para los pilotos de líneas aéreas que viajan como pasajeros, ¿a qué cosas prestan atención durante un vuelo que la mayoría de pasajeros no? Por ejemplo sonidos, movimientos, luces indicadoras, vibraciones, formaciones de nubes, desviaciones de rumbo...

Los profesionales de la aviación se lanzaron rápidamente a contestar al usuario. Uno de los primeros fue Tom Farrier, ex piloto de helicóptero en la USAF y ex director de seguridad en ATA. Farrier confirmó que, efectivamente, los sonidos son muy útiles para obtener indicios, pero desgraciadamente desde la cabina de pasajeros es difícil. Según cuenta el hombre:

La zona de pasajeros es una zona aislada para cualquier sonido que pueda indicar que existe un problema. Por otra parte los olores viajan libremente y algunos como el combustible o el fluido hidráulico son bastantes reconocibles.

Un cambio inesperado y significativo en el ángulo del Sol podría ser el primer signo de que se está haciendo un cambio de rumbo. También es un buen indicador si desde cabina llaman a todos los auxiliares de vuelo para que se presenten.

Sin embargo todo esto convierte la pregunta en qué hacer con nuestro conocimiento si ocurriera algo así. Es la parte más difícil e inusual pero lo lógico es confiar en los pilotos a los que la propia compañía aérea ha confiado nuestros vidas.

Tripulación para entrar en cabina. Getty

Otro experto ya retirado, el capitán de líneas aéreas comerciales John Chesire, explica un dato sumamente interesante que realiza cuando entra en un avión como pasajero. El hombre suele buscar la salida de emergencia más cercana para luego contar el número de asientos que hay entre él y la salida. Esta es la razón:

Es sólo un vistazo rápido. Lo hago siempre porque en el caso de que estemos en la oscuridad, bajo el agua o con humo, ya sé de antemano dónde está la salida, y así puedo contar al tacto el número de asientos para alcanzar la salida. Es algo rápido y sencillo.

El piloto Ryan Hayes responde con una anécdota que le ocurrió hace unos años mientras viajaba por el norte de Europa. Los pilotos saben cuando algo no marcha bien incluso desde el puesto de pasajeros:

Ocurrió viajando de Zurich a Nuremberg en un Swiss RJ durante un invierno. Yo estaba sentado en el lado izquierdo enfrente del ala. Lo observé con detenimiento y me di cuenta de que el flujo de aire y la nieve estaban actuando fuera de lo común. Mi hermana estaba sentada al lado y le pedí que me dejara salir un momento para ver el otro ala.

Al regresar a mi asiento le dije que probablemente volveríamos a desviaríamos de la ruta porque creía que había un problema con el anti-hielo del ala izquierdo. Justo cuando terminé de decirle que iba a comentárselo a uno de los auxiliares el piloto anunció que volvíamos a Zurich por un problema en esa zona del ala izquierdo.

Otros como el piloto Matthew Waugh responden con algo de ironía. Para el piloto lo más importante cuando viaja es fijarse en la información de seguridad que ofrece el avión. Y lo hace porque como piloto le molesta mucho que la gente no preste atención a los mensajes de este tipo, de esta forma el hombre predica con el ejemplo.

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Por último recogemos la respuesta del piloto de avión comercial Alan Matthews, quien parece tener claro después de años de trabajo una cosa: cuando algo va mal en un vuelo se suele detectar al poco tiempo:

La realidad es que las cosas anormales llaman inmediatamente la atención por sí solas. Ya sea un ruido de aire desde un lugar inusual, una alarma que nos es familiar como piloto… La mayoría de las rutas siguen los mismos caminos y al volar en la parte de atrás como pasajeros podemos darnos cuenta de muchos procedimientos que nos son familiares mientras volamos.

Por ejemplo la posición del sol ya nos dice casi automáticamente la forma en que estamos volando e incluso la altitud. Los aviones comerciales tienen restricciones de velocidad por debajo de 10 mil pies, y todo esto son guías que nos ayudan a saber la altitud que nos encontramos.

Dependiendo del aeropuerto puedo llegar a reconocer perfectamente la llegada al mismo, así que tan pronto como se inician las maniobras de aterrizaje también sé el tiempo exacto que llevará aterrizar.