Existe un nivel de subjetividad al dolor. Una persona puede encontrar escuchar a Kid Rock más doloroso que un golpe en el pie. Otros disfrutan con un poco de dolor. ¿Y el que se siente cuando te rompen el corazón? Sin embargo, todavía podemos identificar las peores sensaciones que se pueden experimentar.

Como vemos en el vídeo que acompañamos, una cosa importante a tener en cuenta es la “cantidad” de dolor que una persona puede sentir antes de que el propio cuerpo nos tumbe llegado a ciertos umbrales.

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Un ejemplo claro de ello se produce con las quemaduras. Una quemadura de cuarto grado podría no ser tan mala como una quemadura de tercer grado debido a las terminaciones nerviosas dañadas y la probabilidad de que una persona se desmayara en el proceso. También es verdad que muchas víctimas de quemaduras coinciden en que lo peor viene más tarde, en el proceso de recuperación.

Otro ejemplo ocurre con las denominadas hormigas bala (Paraponera clavata). La picadura del insecto se cuenta como la más dolorosa según el experto Justin Schmidt, el famoso creador del Índice Schmidt, una escala de dolor que gradúa los niveles causados por diferentes picaduras de himenópteros (unas 200 mil especies de insectos).

Por último se encuentra nuestro propio cuerpo. Sí, nuestro mayor aliado también puede convertirse en el peor. Según explica el National Health Service del Reino Unido, muchos de los dolores internos del cuerpo humano pueden ser peores que los producidos desde el exterior. En este caso, el herpes zóster, los ataques cardíacos y las cefaleas en racimo, se cuentan como las condiciones más doloras que una persona puede experimentar. [The Infographics Show]