Con referencias modernas como Harry Potter, ser una bruja (o un brujo) hoy en día no necesariamente es algo que genera rechazo. Algunos incluso han soñado con recibir una visita de un semi-gigante peludo que les diga: “Eres un mago”.

No obstante, ser una persona con poderes mágicos no siempre ha sido un deseo. Hace siglos, ser una bruja significaba que la persona había hecho un trato con el diablo (a cambio de su lealtad) para obtener el poder de dañar a otros. A lo largo de la historia, ser acusado de ser una bruja (más mujeres que hombres han sido acusadas) podía arruinar la vida de una persona y conducir a su muerte. Europa experimentó una obsesión por la caza brujas que empezó en el siglo XIV y duró hasta finales del siglo XVII. Por lo tanto, miles de personas fueron ejecutadas.

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Cuando alguien era acusado de ser una bruja, muchas veces era sometido a pruebas ridículas para salvar su vida. Muchas de estas pruebas se utilizaron en los Juicios de Salem, una de las cazas de brujas más famosos en la historia. A continuación encontrarás una selección de estas pruebas.

Prueba de “natación” 

Para confirmar si una persona era una bruja, los acusados eran tirados a un lugar agua (un lago, un estanque o un arroyo, por ejemplo) con solamente su ropa interior para ver si se hundirían o flotarían. La religión era la lógica detrás de esta prueba, ya que se creía que las brujas habían desdeñado el sacramento del bautismo. Por lo tanto, los inquisidores pensaban que el agua “rechazaría” a las brujas porque eran cómplices del diablo.

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Si los acusados flotaban, eran brujas. Al contrario, si se hundían, eran inocentes. Normalmente los acusados tenían una cuerda atada a su cintura para prevenir el ahogamiento (lamentablemente, ocurrieron algunos ahogamientos accidentales).

Prueba de oración

Al igual que esta prueba (llamada “de la natación”), esta siguiente prueba también se basaba en la religión. En estos casos, los acusados tenían que recitar versículos de la Biblia sin cometer errores u omisiones. Los cazadores de brujas creían que las brujas eran incapaces de recitar fragmentos del Libro Sagrado. Sin embargo, en esta prueba no se tenía en cuenta que la persona podía estar nerviosa o ser analfabeta.

Prueba de peso y Biblias

Otra prueba involucraba pesando una Biblia y también a la persona acusada. Si la persona era más pesada que la Biblia, no era una bruja. Esta prueba era común en Inglaterra e Irlanda.

Prueba de tocar

Imagen: YouTube

El contacto físico con una bruja podía proporcionar una reacción única en sus víctimas. En los Juicios de Salem del siglo XVII, esta prueba jugó un papel importante durante el caso de dos acusados, Rose Cullender and Amy Denny. Cullender y Denny había sido acusadas de ser brujas por dos niñas que sostuvieron estar hechizadas por ellas. Como consecuencia del hechizo, según la historia, las niñas tenían arrebatos de enfado que las dejaban con los puños cerrados. Nadie en el pueblo era capaz de abrir sus manos.

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Para realizar la prueba, los acusados tenían que poner una mano sobre las víctimas. En este caso, los ojos de las niñas eran vendados para asegurarse de que no estaban mintiendo. Varias personas las tocaban con la mano durante un periodo de tiempo establecido. Las niñas no distinguieron bien y abrieron las manos con personas que no eran Cullender y Denny. No obstante, la prueba no fue suficiente para salvarlas. Las mujeres fueron colgadas como brujas.

Prueba de la tarta de bruja

Una de las pruebas más extrañas y desagradables para identificar a una bruja requería una tarta. Para realizar esta prueba, se recogía orina del acusado, cenizas y harina de centeno y se usaba para hacer un postre. Los cazadores de brujas le daban la tarta a las “mascotas” de las brujas como alimento. Se creía que el animal sería hechizado al comer la comida y que revelaría el nombre de la bruja.

Hechizos

Imagen: Wikipedia

Realizar hechizos era otra forma de comprobar si el acusado era de verdad un brujo o una bruja. En esta situación, se le pedía a la bruja que ordenara al diablo que liberara a la víctima de su trance. Para asegurarse de que los resultados fueran “válidos”, los jueces obligaban a otras personas no acusadas a pronunciar los hechizos. Uno de los hechizos era el siguiente:

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“Como soy una bruja, demando que el diablo libere a la Señora Throckmorton en este instante”.

Luego, los jueces decidirían si el acto había cambiado el estado de la víctima.

Marca de bruja

La creencia dictaba que después de hacer un trato con el diablo, la bruja recibía una marca en su cuerpo. Se suponía que la “marca del diablo” podía cambiar de color y forma. Otra forma de identificar a una bruja era buscar un “pezón de bruja”. Las brujas también podían tener un pezón extra para alimentar a sus mascotas.

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En cualquier caso, no se diferenciaban mucho estas marcas con otras que de dan de manera natural en el cuerpo: lunares, cicatrices, marcas de nacimiento y llagas podrían ser consideradas evidencia de una alianza con el diablo.

Prueba de rascar

La prueba de rascar está estrechamente relacionada con las marcas de bruja. Se consideraba que una marca de bruja era inmune al dolor y no sangraba. Como resultado, los examinadores analizaban cada marca y realizaban pruebas. En algunos casos, esto condujo al uso de herramientas específicas, como agujas sin punta para conseguir los resultados deseados. Inglaterra y Escocia tenían “profesionales” dedicados a rascar y pinchar a los acusados.

Después de las pruebas

Las razones por las que acusaban a estas personas en muchos casos eran superficiales y ridículas. Según varios autores que han estudiado los casos de brujería en la historia, podrías ser acusado simplemente por ser mujer, ser de mediana edad, estar asociado con uno de los sospechosos, ser testarudo o ser de baja posición social, entre otras razones.

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Muchas veces, hasta pasar las pruebas no era suficiente para salvar a los acusados. Las personas condenadas como brujas no tenían muertes agradables. En Inglaterra, quemaban a los acusados mientras estaban vivas, los hervían o los colgaban. Otros acusados murieron en la cárcel.

Sea cual sea la situación, mirando las pruebas y el criterio para identificar este “ser malvado” queda claro que las cazas de brujas condujeron a la muerte de muchas personas inocentes.