Su creador lo llama Cañón rotatorio de cápsulas de carrete fotográfico alimentado por etanol y activado mediante una bobina tesla. El nombre no es muy pegadizo, pero hay que reconocer que es descriptivo. También da muchas ideas sobre cómo funcionan las armas de fuego.

En esencia, un arma de fuego es un tubo en el que se enciende una pequeña carga de combustible. Incapaz de salir por otro lado, la fuerza de la explosión impulsa un proyectil hacia delante a altas velocidades. En este caso el combustible utilizado es un poco de vapor de etanol en el interior de un pequeño bote de plástico de los que se usaban para guardar carrete fotográfico. La explosión es suficiente como para hacer saltar el bote hacia adelante. La rueda tiene un total de 315 botecitos.

Para encender el vapor de etanol hace falta una chispa, y que mejor chispa que una bobina Tesla. Obviamente este no es un ingrediente que se encuentre mucho por casa, pero con una batería se puede simular. Muy instructivo, aunque el tambor debería ser más solido para que no vibre al girar. [vía ScienceBob]