400 componentes no lo convierten en el reloj más complejo del mundo, pero desde luego es uno de los más sorprendentes que hemos visto. Este impresionante reloj autómata utiliza una compleja maquinaria de madera para escribir y borrar la hora a mano sobre una pizarra magnética.

El reloj cuenta con cuatro bracitos de madera que dibujan la hora con lápices imantados, como en el Magna Doodle o Telesketch que todos tuvimos de pequeños. Pasado un minuto, la hora se borra y se vuelve a escribir:

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Lo más sorprendente es que todo lo que vemos es el trabajo de fin de grado de un solo alumno, el japonés Suzuki Kanware, de la Universidad de Arte y Diseño de Tōhoku. Tuvo la idea en abril, llevó seis meses terminar de diseñarlo y empezó a construirlo “en serio” en octubre.

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Ahora el reloj está expuesto en su universidad. Esperemos que Suzuki, que tiene sólo 22 años, haya aprobado con nota. [vía withnews / traducción]

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