Los drones no son precisamente el tipo de dispositivo que te gustaría estampar contra un árbol. Incluso aunque sobreviviera al impacto, tardaría unos segundos en recalibrar sus sensores para corregir su ruta. A este dron encerrado en una esfera no le importan los obstáculos. Está especialmente diseñado para salir indemne de colisiones, y seguir su camino sin apenas inmutarse.

Gimball, que es como lo llaman sus creadores está construido en fibra de carbono y es muy ligero. El sistema de orientación carece de más sensores que los que le marcan la ruta. En su lugar, un sistema de acelerómetros permite al motor ajustarse en tiempo real para recuperar el equilibrio y continuar tras una colisión. El sistema no se diferencia mucho de aquellos cochecitos de juguete que chocaban contra una pared y se daban la vuelta, sólo que este vuela y sigue una ruta predeterminada.

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Visto en acción, Gimball tiene un estilo de vuelo un tanto errático que recuerda al de un insecto atrapado en una ventana. Aunque no sea muy elegante, el dispositivo es una buena solución para explorar entornos en los que cualquier otro dron quedaría atascado o averiado. [EPFL News]