Cuando te frotas las manos para generar calor y fricción, la energía térmica que irradia la mano crea corrientes de aire. Estas son completamente invisibles para el ojo humano, pero con una configuración sencilla, resulta que tu cámara digital puede revelar ese otro mundo invisible que nos rodea.

La técnica, conocida como la fotografía Schlieren, aparece en el canal de YouTube Veritasium, donde Derek Muller fue capaz de recrear usando una réflex digital, un pequeño espejo cóncavo, una minúscula bombilla LED y una cuchilla de afeitar. La configuración exacta se explica en el video, pero básicamente permite a la cámara ver puntos oscuros y brillantes creados por cambios en el índice de refracción de la luz mientras los fotones viajan desde el LED al espejo y regresan al objetivo de la cámara.

A medida que la luz viaja a través del aire de diferentes temperaturas y composiciones, cambia ligeramente la velocidad y las curvas (recuerda el clásico experimento del “lápiz torcido en una taza de agua” de la escuela), lo que provoca distorsiones. Estas distorsiones son tan sutiles que el ojo humano no puede percibirlas, pero se amplifican usando esta configuración para que una cámara pueda revelar un mundo que, francamente, estamos felices de no tener que lidiar con él cada día. [YouTube]

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