Da igual que tengamos una campana extractora de humos en la cocina. Ni los mejores modelos nos salvan de llenar la casa de olor a fritanga cuando toca cocinar pescado. Por fortuna, hay una solución en camino y se ha desarrollado a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Todo comenzó en un centro de investigación con el nombre más cool de toda Alemania, el Instituto Max Planck de física Extraterrestre. Los investigadores del centro llevan años estudiando cómo generar plasma frío mediante electrodos y campos magnéticos. Lo que comienza como una chispa de corriente se convierte gracias a la acción de los campos magnéticos en un disco de plasma que no genera calor y que incluso se puede tocar sin sufrir daño.

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Pronto encontraron una utilidad a esa tecnología. El plasma frío destruye las moléculas más pesadas en el aire. En otras palabras, deja pasar el aire, pero elimina los humos y las partículas responsables de los malos olores. La Agencia Espacial Europea y su homónima rusa Roscosmos decidieron probar el sistema a bordo de la Estación Espacial Internacional. A día de hoy, la cuarta generación del dispositivo funciona a la perfección a bordo del laboratorio orbital.

La instalación de plasma en la ISS. Foto: ESA

El filtro de plasma no solo elimina las partículas, sino que lo hace miles de veces más rápido que los extractores convencionales y no necesita salida de humos porque no transporta las partículas. Las destruye.

El filtro de plasma frío ya tiene hasta un nombre pegadizo: Terraplasma. El programa de transferencia tecnológico de la ESA ha introducido el invento a la compañía alemana Blümchen, que lo está integrando en grandes freidoras y cocinas industriales. 

Aspecto de los filtros de una de las cocinas con filtro Terraplasma. Foto ESA

El fabricante de equipamiento de hostelería calcula que las primeras cocinas industriales con filtros de plasma llegarán al mercado en 2018. Es solo cuestión de tiempo que esta tecnología acabe aterrizando en las cocinas domésticas y nos libre de uno de los aspectos más desagradables de hacer pescaíto frito. El mancharse de harina sigue siendo obligatorio. [vía ESA]