Diploscapter pachys (D. pachys). Imagen: Karin Kiontke and David Fitch

Para muchos seres humanos, estar una semana sin sexo puede resultar una auténtica tortura. Sin embargo, para una de las especies más longevas que ha habitado la Tierra no ha existido problema alguno. Han logrado sobrevivir 18 millones de años sin sexo, y ahora sabemos su secreto.

Hablamos del Diploscapter pachys, cuyo linaje se remonta a unos 18 millones de años. Durante todo ese tiempo, la minúscula lombriz no se ha preocupado mucho por el sexo. Por eso, y porque los investigadores querían averiguar cómo demonios una de las especies más longevas ha sobrevivido sin la reproducción, han secuenciado por primera vez su ADN.

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El resultado revela de qué forma han escapado del supuesto callejón sin salida evolutivo que se han encontrado otras especies y organismos asexuadas. Según David Fitch, profesor de Biología de la Universidad de Nueva York:

Los científicos han estado tratando de entender cómo algunos animales pueden sobrevivir durante millones de años sin sexo porque una abstinencia tan estricta y a largo plazo es muy rara en el mundo animal. Este fenómeno es significativo en la comprensión de la genética evolutiva porque va en contra de la idea ampliamente aceptada de que la reproducción sexual es necesaria para eliminar las mutaciones deletéreas y para adaptarse a un entorno cambiante.

Fitch pone como ejemplo beneficioso a corto plazo las copias hereditarias de los genes de ambos padres, las cuales suelen proporcionar mejoras contra las mutaciones que podrían matar la función de una de esas copias genéticas.

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Obviamente también, estas especies rompen la idea que tenemos sobre la perpetuación y la descendencia a través del coito, permitiendo la adaptación a las condiciones cambiantes a través del tiempo, ya que produce variación a través de la mezcla genética. Según Fitch:

Todo esto no se produce dentro de las especies asexuales, y ha sido un misterio de larga duración en la biología cómo algunos animales asexuales han sobrevivido por tantas generaciones.

Imagen: Wikimedia Commons

¿Y entonces, cuál es el secreto? El análisis del ADN reveló que el gusano pertenece a un grupo de especies exclusivamente asexuales que se originó hace aproximadamente 18 millones de años.

En un examen más detallado el equipo de investigación encontró que, al igual que muchos otros organismos asexuales, el proceso de fabricación de células germinales -esperma u óvulos- había sido modificado para evitar la recombinación o la reorganización resultante de la reproducción sexual. “Básicamente, los animales se clonaban”, explica Fitch.

No sólo eso. Cuando el equipo estudió sus cromosomas, encontraron algo más sorprendente: sólo había un par de ellos. Ni si quiera se acercaban a sus parientes cercanos, como el C. Elegans, con 5-7 cromosomas. De hecho, un par de cromosomas individuales es tan raro en organismos superiores que sólo se conocen otras dos especies animales con esta condición: una hormiga y un tipo de parásito.

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Los resultados también mostraron que el gusano fusiona los seis cromosomas de sus antepasados en uno solo y omite la primera división de la meiosis, donde los genes se recombinan, de modo que su descendencia mantiene la alta diversidad genética de los padres.

Así se ponía fin al misterio de su longevidad, “el D. pachys supera las desventajas de la reproducción asexual manteniendo la variación genética y, con ella, la complementación”, finaliza el profesor. [NYU vía Phys]