Se llama Martin Phillips y es propietario de una tienda de herramientas en Reino Unido. Cuando cumplió 40 años, sus amigos le regalaron una pieza del icónico caza británico, el Spitfire de la Segunda Guerra Mundial, con un reto: construir a mano una réplica funcional. Con 54 años, Phillips ganó la apuesta.

A Martin le llevó la reconstrucción pieza a pieza nada menos que 14 años y un millón de libras, pero el hombre se las ingenió para recorrerse el mundo y conseguir todos y cada uno de los recambios necesarios, piezas de otros cazas, de máquinas que ya no existían e incluso un ala vieja que se oxidaba en el Reino Unido. Según explicó en el 2013, día que lo inauguró con 54 años:

Muchas veces pensé que nunca se completaría, pero jamás me di por vencido. Es un gran alivio haber terminado. Ahora me siento un poco avergonzado, pensando que en estos aviones se metieron niños en la Segunda Guerra Mundial y murieron en ellos.

El Spitfire fue el último símbolo del esfuerzo en la guerra de Gran Bretaña. Un caza monoplaza británico usado por la Royal Air Force y Aliados que fue diseñado por R.J. Mitchell. [Great Big Story]