Este pequeño electroestimulador está específicamente diseñado para hacer llorar al que lo lleva, pero no es en absoluto una mala cosa. Está pensado para los pacientes que sufren una dolorosa condición llamada síndrome del ojo seco que hace que sus glándulas lacrimales no segreguen las suficientes lágrimas.

Solo en Estados Unidos hay más de 20 millones de personas que no logran segregar las suficientes lágrimas como para lubricar el ojo, una condición que provoca todo tipo de molestias y problemas de visión. Para aliviar estos pacientes, un antiguo investigador del programa Stanford Biodesign llamado Michael Ackermann ha creado el pequeño dispositivo que veis en la foto. Se trata de un implante electrónico que regula la producción de lágrimas mediante microestímulos eléctricos completamente indoloros.

El dispositivo dispone de dos variantes. Una de ellas se implanta en la cavidad nasal, y la otra bajo la ceja mediante una sencilla operación. Una vez instalado, funciona automáticamente, pero el usuario puede regular la producción de lágrimas mediante un pequeño mando inalámbrico. A diferencia de las lágrimas artificiales o los fármacos que se utilizan para paliar la condición de ojo seco, el implante es una solución más duradera y sin efectos secundarios conocidos.

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El dispositivo, que se llama Oculeve, ya ha obtenido la financiación necesaria para lanzarse comercialmente. En este momento está en la fase final de ensayos clínicos para pasar las últimas pruebas necesarias antes de salir al mercado. [vía Universidad de Stanford]

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