¡Oh no! ¡Los cuervos están atacando a las tortugas! Ponte a los mandos de un todoterreno y ahuyenta a esos pajarracos disparándoles con un láser. Esta frase parece la descripción de un juego común y corriente hasta que descubres que todo es real. Las tortugas y los cuervos son reales, viven en California, y el láser está en lo alto de un rover de radiocontrol.

El juego se llama Raven Repel, y lo puedes descargar ya desde Google Play, solo que aún está en fase de simulación. En otras palabras, los cuervos a los que disparas no son reales... todavía.

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Para entender todo esto tenemos que trasladarnos a los desiertos de Mojave y Sonora, en el sur de California, que son el hábitat natural de la tortuga del desierto. Esta pequeña subespecie de tortuga de tierra tiene un problema muy serio con los cuervos. Durante siglos, las aves de negro plumaje se han mantenido fuera del hábitat de las tortugas, pero los vertederos de basura han hecho que se multipliquen sin control y entren en el territorio de los réptiles. Los cuervos han descubierto que las crías de tortuga del desierto son un bocado delicioso y fácil de cazar, y su gula está llevando a la especie al borde de la extinción.

Tim Shields lleva toda su vida estudiando a las tortugas del desierto. Hace unos años, este ilustrados científico y conservacionista ideó un proyecto para impedir que los cuervos acaben con la especie. La idea era crear un róver autónomo que siguiera a las tortugas y asustara a los cuervos. Para ello fundó una compañía llamada Hardshell Labs y recurrió a Kickstarter, donde logró financiar su campaña con éxito.

El problema es que los cuervos son muy desconfiados, pero no son estúpidos, y llega un momento que se acostumbran al rover o aprenden a evitarlo. Por ello, Shields y su equipo incorporó la única cosa que los cuervos odian más que un cochecito de radiocontrol: un láser.

Los ojos de los cuervos son tan sensibles que perciben todo el haz del láser y no les gusta. Además tiene la ventaja de que no les daña incluso aunque les impacte directamente. El único problema es que no se ha inventado un sistema de puntería tan sofisticado como para acertar a los pájaros con la suficiente precisión, así que Hardshell Labs ha decidido convertir la iniciativa en un videojuego.

Cuando terminen el rover (actualmente en pruebas), bastará con instalar el juego y disparar a los cuervos. Al otro lado del mundo, un pequeño cochecito de radiocontrol con un cañón láser seguirá nuestras instrucciones para hacerles la puñeta a unos cuervos. Todo sea por las tortugas. [Hardshell Labs vía Motherboard]

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