El escorpión de la corteza de Arizona no tiene mucho que temer. Es el más venenoso de Estados Unidos. Sin embargo, la noche trae una sombra de muerte sobre la especie. Se trata de un murciélago que devora escorpiones sin atender a su toxicidad. Los biólogos acaba de descubrir por qué.

La amenaza nocturna que controla las poblaciones de escorpiones de la corteza de Arizona es el murciélago pálido (Antrozous pallidus). El pequeño mamífero pertenece al puñado de especies de murciélagos que caza presas en tierra. Se abalanza sobre ellas desde el aire y las inutiliza a mordiscos para devorarlas allí mismo o llevárselas a un lugar seguro.

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Pero el escorpión no es precissamente de los que deja este mundo sin presentar batalla. Aunque su picadura no es letal para el ser humano (sí incapacitante y muy dolorosa) es mortal de necesidad para animales más pequeños. El murciélago pálido, sin embargo, ignora este factor.

Un equipo de científicos ha analizado la interacción de ambas especies en laboratorio para tratar de determinar si el murciélago es tan ágil que esquiva el aguijón del arácnico, su piel lo protege o sencillamente es inmune a su veneno.

Una colonia de murciélagos pálidos en Arizona. Foto: Wikipedia

Las grabaciones a cámara lenta han determinado que se trata de la tercera respuesta. Los murciélagos que cazan en tierra son fuertes pero no particularmente ágiles, y su piel no es gruesa. El secreto del Antrozous pallidus es que su sangre sencillamente anula el veneno. No es la única especie capaz de resistir la picadura de este escorpión. El ratón del saltamontes o ratón del escorpión. (Onychomys leucogaster) también caza ocasionalmente escorpiones. Los investigadores determinaron que lo que ocurre con esta especie de roedor es que tiene una proteína que hace que la toxina del escorpión se una a los neuroreceptores que bloquean el dolor. Para el ratón, la picadura es, literalmente, un analgésico.

Con el murciélago pálido no ocurre lo mismo, pero su resistencia al veneno del escorpión es incluso mayor. Una dosis siete veces superior a la dosis letal para un ratón tan solo les causa un ligero malestar que pasa en menos de 10 minutos. Los investigadores aún no han aislado el mecanismo exacto en la sangre que anula el veneno, pero están secuenciando los genes del animal para tratar de encontrar el origen de su inmunidad. Cuando lo descubran podría ser de gran utilidad para la medicina. [PLOS One vía Atlas Obscura]