El canal más visto de YouTube en los Estados Unidos pertenece a un niño que acaba de cumplir cinco años. Durante las últimas 18 semanas, Ryan ToysReview ha conseguido superar en reproducciones a PewDiePie, Justin Bieber o Jimmy Falon y ha ingresado cerca de 1 millón de dólares al mes con publicidad.

¿A qué se dedica? A probar juguetes con ayuda de sus padres. No es la primera estrella de YouTube que se gana la vida de esa forma —la brasileña de 45 años DisneyCollectorBR consiguió amasar una fortuna con su canal de unboxings de juguetes y huevos de chocolate—, ni el primer niño que se hace famoso jugando en Internet —uno de los ejemplos que el propio Ryan admira es EvanTubeHD—, pero con el paso del tiempo se ha convertido en el más exitoso de todos.

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The Verge le dedica hoy un reportaje que plantea algunas preguntas sobre la ética del estrellato infantil. Ryan consiguió audiencias millonarias hablando de tú a tú con chicos de su edad y de sus mismas aficiones, y las marcas llegaron con sus fajos de billetes para hacerse un hueco en su canal. Al fin y al cabo, espacios publicitarios como Ryan ToysReview se traducen en millones de dólares para los fabricantes de juguetes y las grandes corporaciones.

El problema es que, a diferencia de la televisión, en YouTube no hay leyes que decidan cuántas horas puede trabajar un niño tan joven como Ryan. La responsabilidad de que el proceso no entre en el terreno de la explotación infantil recae sobre los padres, y en el caso de Ryan parecen tener la cabeza bien amueblada. Aseguran que todo empezó cuando su hijo se puso delante de la cámara imitando a otros niños youtubers, y ahora que es una estrella de YouTube intentan limitar su horario para que tenga una vida normal.

Su madre explicó a TubeFilter: “Publicamos un nuevo vídeo todos los días, y normalmente grabados de dos a tres vídeos del tirón dos o tres veces por semana. Tratamos de no interferir con el horario preescolar de Ryan, por lo que la mayor parte de las grabaciones tienen lugar durante el fin de semana, y luego editamos mientras está en la escuela”.

Pero Ryan también aparece delante de las cámaras, incluso cuando está enfermo, en el canal secundario de la familia, con vlogs sobre su vida cotidiana. Y es que no es fácil decidir si en estos vídeos, seguidos por millones de personas, Ryan está trabajando o documentando su vida, que a simple vista parece de lo más normal y feliz. “Si pudieras asegurar el futuro financiero de tus hijos simplemente jugando con ellos ante la cámara, ¿acaso no lo harías?”, se preguntan en The Verge.

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