Tras el 11 de septiembre, las organizaciones encargadas de la seguridad aeroportuaria decidieron prohibir cantidades excesivas de líquidos, geles y sustancias en pasta en los controles previos al embarque. La razón no era hacer la puñeta al pasajero, sino la dificultad para distinguir sustancias potencialmente peligrosas de otras inocuas. Un nuevo tipo de escáner que están desarrollando en el Laboratorio Nacional de Física de Los Álamos podría terminar para siempre con esa prohibición de llevar líquidos de más de 100ml en el equipaje de mano.

El proyecto se llama MagRay. Según explican los directores de la investigación, Michelle Espy y Larry Schultz, la máquina se basa en una combinación de resonancia electromagnética y rayos X. Simplemente cruzando los datos de densidad y recuento de protones obtenidos por ambos sensores, el equipo es capaz de distinguir unos tipos de sustancias de otros con una precisión que está sorprendiendo hasta a sus propios creadores. En la pantalla, el operario simplemente ve si la sustancia es peligrosa o no, así como una descripción aproximada de su naturaleza (jugo de fruta, vino, champú...).

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En el vídeo que acompaña a este post podéis ver la máquina en acción diferenciando sustancias inflamables o explosivas de otras inofensivas en todo tipo de envases. MagRay cuenta con el apoyo del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, y sus creadores ya trabajan en una versión comercial que pueda ser instalada en aeropuertos. [Los Alamos National Laboratory]