Si las compañías aéreas eliminaran una fila de asientos, probablemente no sería necesario tanto devanarse los sesos en busca de soluciones para ganar algo de espacio en los aviones sin fastidiar al de al lado. Como este supuesto es bastante improbable, muchos siguen tratando de dar con la solución a la guerra por el control del reposabrazos con nuestro vecino de asiento. El último invento en este sentido se llama Soarigami.

Soarigami está pendiente de patente, y comenzará a venderse a comienzos de 2015. El invento se inspira en los aviones de papel, y consiste en un separador plegable de plástico rígido que dobla el espacio disponible en el reposabrazos y, al mismo tiempo, interpone una molesta aleta vertical para que los pasajeros más rebeldes no se arrellanen demasiado en nuestro espacio vital.

La idea es bastante buena, pero le vemos algunas pegas. La principal es que es puede que no sea posible llegar a un acuerdo con nuestro quizá no tan cordial compañero de asiento. Recientemente, un invento pensado para impedir que el pasajero sentado delante nuestro recline el asiento sobre nuestras rodillas acabó en una discusión tan acalorada que obligó a desviar el avión. Quizá si es la propia aerolínea la que impone estos accesorios. La mejor solución a falta de más espacio en los aviones, pasa por ser considerado con nuestros vecinos de asiento. [Soarigami vía Conde Nast]

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