Un grupo de investigadores de Corea del Sur y Estados Unidos, han logrado desarrollar un polímero que puede imitar la sensación y flexibilidad de la piel humana. La tecnología podría utilizarse en las prótesis para ayudar a que el paciente vuelva a sentir calor, presión o humedad.

El material se compone de una red de sensores hechos de delgadas láminas de oro y silicio. Este último suele ser quebradizo; sin embargo, los investigadores lo diseñaron en forma de espirales para permitir que se estirara. En total, el nuevo material tiene 400 sensores por milímetro cuadrado, lo que lo convierte en el polímero más sensible que jamás se haya fabricado.

Los científicos utilizaron cámaras de movimiento para estudiar las manos y conocer las zonas en las que la piel se estira con mayor frecuencia. De esta manera, configuraron los sensores para lograr diferentes niveles de flexibilidad, dependiendo de la zona de la mano en la que se coloquen. Además, para hacerlo más real, agregaron una capa de actuadores que calientan el polímero a la temperatura natural de la piel. Así lo explica Roozbeh Ghaffari, científico de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra; que ayudó con la investigación:

Si tienes estos sensores en alta resolución a través del dedo, podrías transmitir el mismo toque táctil de una mano normal al cerebro.

Los sensores de silicio generan electricidad cuando se estiran o aprietan, de esta manera detectan texturas, calor y frío. Los sensores de humedad están hechos a partir de condensadores. Cuando el polímero absorbe un líquido, cambia su capacidad de almacenar carga. Los condensadores miden este cambio y así determinan el nivel de humedad en el ambiente.

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Para comprobar que el desarrollo funcionaba se llevaron a cabo tres experimentos. En el primero se compararon los resultados de un sensor de humedad comercial con el del laboratorio, con éxito. En el segundo, no tan convencional, el sistema logró diferenciar un pañal húmedo de uno seco. Por último, utilizaron una muñeca de plástico para medir la cantidad de calor que el polímero podía transmitirle.

Este nuevo desarrollo solo representa una parte en el camino a hacer que las prótesis puedan llevar sensaciones reales a sus usuarios. Ahora viene la parte difícil, que es generar conexiones fuertes y duraderas con el sistema nervioso central para lograr que el paciente pueda "sentir".

En un experimento con ratones, los investigadores lograron medir reacciones del cerebro al conectarlo con el polímero. Sin embargo, aún no saben si siente calor, humedad o textura. El siguiente paso es intentar conectar el sistema a mamíferos más grandes para evaluar las conexiones a su sistema nervioso y sus reacciones. [vía Nature Communications]

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