Imagen: Google Maps/BusinessInsider

Ayer le tocó el turno de réplica a Kim Jong-Un tras las palabras de Trump. Si Donald amenaza con “destruir” Corea del Norte, Kim sube la apuesta con “un golpe nuclear catastrófico” sobre EE.UU. A modo informativo y por si acaso, esto es lo que pasaría si una bomba termina impactando cerca de nuestra casa.

Con esta idea, la de informar al público sobre las consecuencias de una posible explosión nuclear, el investigador Alex Wellerstein creó la aplicación interactiva para los navegadores, Nukemap. Tal y como explica:

Algunos piensan que las bombas nucleares destruyen todo en el mundo de una vez, otros piensan que no son muy diferentes de las bombas convencionales. La realidad está en algún punto intermedio.

Misslemap 1.0/Alex Wellerstein

Nukemap no es realmente nueva, pero ahora mismo no puede ser más relevante para ilustrar el hipotético escenario. El software utiliza ecuaciones y modelos desclasificados sobre armas nucleares y sus efectos (como el tamaño de la bola de fuego, el radio de la explosión, las zonas de radiación… ) para luego comprimir los números y renderizar los resultados como gráficos dentro de Google Maps.

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Con las opciones preestablecidas podemos escoger entre explosiones históricas y recientes, incluso la última prueba que realizó Corea del Norte. La herramienta puede estimar muertes y heridos según la potencia de la detonación, altitud y ubicación del arma.

Nukemap 2.5/Alex Wellerstein; Google Earth

Lo que sí ha ocurrido en los últimos días desde su lanzamiento en el 2012 es una gran actualización, la 2.5. Entre las nuevas características destaca la posibilidad de ver el efecto de la lluvia radioactiva, a dónde va a parar en función de las condiciones climáticas del área de impacto. Además, ahora también podemos exportar nuestros propios escenarios (por ejemplo nuestra ciudad), cargarlos en un software de mapas como Google Earth y explorarlos en 3D.

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Los principales efectos de una explosión nuclear muestran cuatro zonas de color en el software. La bola de fuego es el epicentro, se representa en amarillo. Para una ojiva de 150 kilotones (como la supuesta bomba termonuclear con la que cuenta Corea del Norte), el ancho sería de unos 900 metros. Al ser la zona más cercana al lugar de detonación de la bomba, las llamas abrasadoras incineran la mayoría de los edificios, objetos y personas.

Luego esta el color verde, la radiación, que abarca unos 2 kilómetros de ancho. La radiación gamma de una bomba nuclear y otras radiaciones son tan intensas en esta zona que el 50% o más de las personas mueren dentro de “varias horas a varias semanas”, según Nukemap.

Nukemap 2.5/Alex Wellerstein; Google Earth

El siguiente color en nivel de daños sería el azul, el chorro de aire que genera la explosión, abarcando unos 7,5 kilómetros. Es lo suficientemente potente como para colapsar la mayoría de los edificios residenciales y los tímpanos, también pueden darse muertes.

Por último y en color naranja se encuentra la radiación térmica, abarcando unos 10 kilómetros. Esta zona abrasa la piel con luz ultravioleta, “las quemaduras de tercer grado se extienden a lo largo de las capas de la piel, y a menudo son indoloras porque destruyen los nervios del dolor, pueden causar cicatrices severas o incapacidad, y pueden requerir amputación”, dice la web.

Según explica Wellerstein, en estos momentos está trabajando con otros investigadores del Stevens Institute of Technology en un proyecto bajo el título de Reinventing Civil Defence. La idea es continuar la línea iniciada con Nukemap y advertir de los peligros y riesgos que suponen las armas nucleares en el planeta. [BusinessInsider]