Una réplica del Patagotitan en AMNH. Imagen: AP

Cuatro años después de que se descubrieran seis especímenes en Argentina, finalmente los paleontólogos le han puesto nombre a lo que ahora se considera el animal más grande que ha caminado sobre la Tierra. Saluda al Patagotitan mayorum, un dinosaurio de la era del Cretácico que pesaba unas 76 toneladas.

Antes de entrar en los detalles del nuevo estudio, publicado hoy en la Royal Society B, vamos a imaginar rápidamente lo increíblemente grande que era este titanosaurio.

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El peso promedio de estos gigantes era de 76.000 kg, casi lo que pasa el transbordador espacial o 10 elefantes africanos. Un típico Patagotitan mayorum medía 37 metros de largo, el 70% de la anchura de un campo de fútbol. Y la parte superior de su hombro alcanzaba los 6 metros de altura, alrededor de cuatro humanos apilados uno encima del otro.

Los investigadores estimaron estos números después de analizar seis especímenes y más de 160 fósiles individuales, cada uno de los cuales se encontró en la misma cantera. El recién descrito dinosaurio fue bautizado en honor a la la Patagonia argentina, la región en la que los huesos fueron descubiertos, la palabra griega titán, que no requiere traducción, y Mayo, que es el apellido de la familia que acogió a los investigadores durante las excavaciones.

Silueta reconstruida del esqueleto y el cuerpo del Patagotitan mayorum que muestra los elementos preservados de los seis especímenes. Imagen: J. L. Carballido et al., 2017

En definitiva: estas cosas eran ridícula enormes, y su existencia restablece nuestras nociones de cuán grandes llegaron a ser los un saurópodos titanosaurios (un grupo diverso y altamente exitoso de dinosaurios herbívoros de cuatro patas). El descubrimiento del Patagotitan mayorum envía a otra especie de titanosaurio, el Argentinosaurus, al segundo lugar en la lista de animales terrestres más grande de todos los tiempos. Las ballenas azules, que pueden pesar hasta 180 toneladas, siguen siendo los animales más grandes que se sabe que han aparecido en la Tierra, ya sea pasado o presente. Pero a diferencia del P. mayorum y otros titanosaurios, las ballenas azules no tienen que estar de pie sobre cuatro patas.

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Huelga decir, sin embargo, que estas criaturas no eran rápidas ni feroces. Probablemente vagaban en busca de lo que debió ser un suministro ilimitado de vegetación. De hecho, los investigadores que realizaron el análisis, un equipo dirigido por Diego Pol del museo de paleontología Egidio Feruglio en Argentina, atribuyen la enormidad de este dinosaurio (o la tendencia hacia el “gigantismo”, en sus palabras) a la tremenda abundancia de plantas con flores que había disponibles hace 100 millones de años.

Curiosamente, Pol sospecha que el P. mayorum estaba alcanzando el límite de cuán grandes los animales terrestres podían llegar a ser.

“Todos los contendientes a especie más grande de dinosaurio eran de tamaño similar, dentro de una diferencia del 10 al 15 por ciento”, explicó Pol a National Geographic. “Esto sugiere que nos estamos acercando al máximo tamaño corporal posible para un animal terrestre, que era desconocido hasta hace poco, y es un descubrimiento emocionante”.

Cráneo de Titanosaur exhibido en AMNH. Imagen: Flickr

Como nota final, una réplica del esqueleto de este dinosaurio lleva en exhibición en el Museo Americano de Historia Natural desde 2016. Ubicado en el cuarto piso, el cuello y la cabeza del titanosaurio se extienden hacia los bancos de los ascensores, dando la bienvenida a los visitantes a la planta de los dinosaurios.