Para que un vídeo de una sensación natural de movimiento debe tener al menos 24 fotogramas por segundo. Las cámaras de vídeo filman a esa velocidad o más para que el movimiento sea fluido, pero eso impide utilizar exposiciones largas. El realizador Aaron Grime ha encontrado una manera de saltar esa limitación mediante edición. El resultado es un fantasmagórico vídeo en el que las personas aparecen difuminadas, como si fueran espectros.

La técnica es laboriosa y consiste, básicamente, en seleccionar fotogramas de un vídeo normal a 24 fps, pero con una velocidad de 1/50 fps. El resultado de unir todas esas imágenes estáticas desechando el resto es una especie de timelapse en el que los objetos quietos aparecen nítidos, mientras que los que están en movimiento se muestran borrosos. Cuanto más rápido se mueven, mayor es la distorsión.

Grime ha grabado el vídeo mediante una Canon 5D Mark 3 en el distrito Shibuya de Japón. La música corre a cargo del compositor Standby Red 5. [Vimeo]