A inicios del mes de enero me encontré con el vídeo de una chica que se había propuesto hacer flexiones (lagartijas o planchas) diariamente durante 100 días. Cuando comienza es débil y le cuesta, pero logra hacerse mucho más fuerte. Me propuse hacer lo mismo, y lo logré. Tu también podrías hacerlo.

Hasta el momento de comenzar este reto solo me ejercitaba de forma ocasional (la vida se complica cuando tienes tres hijos), por lo que al principio también me sentía muy débil. Los primeros días de flexiones fueron difíciles, pero poco a poco se va haciendo más fácil. Hoy estoy segura de que soy más fuerte.

Esto es todo lo que aprendí durante este mes.

No permitas que el dolor te detenga

Antes de este reto ya podía hacer flexiones correctamente, pero me parecían muy difíciles y evitaba hacerlas. Esto quiere decir que si iba a ejercitarme diariamente me tenía que concentrar y cumplir con mi reto.

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La mejor forma de combatir el dolor al ejercitarse es no parar ni un solo día. Haz tus flexiones con cuidado y delicadeza si así lo necesitas, pero no dejes de hacerlas. En mi segundo día no pude hacer tantas como el día anterior, pero no me detuve y continué la tarde siguiente. Me tomó más de una semana dejar de sentir dolor. Sabía que si dejaba de hacer mi rutina por apenas un día me iba a costar retomar.

Ser consistente vale la pena

No dejé de ejercitarme ni siquiera un día, aunque a veces era bastante tentador. Mi reto consistía en hacer al menos una secuencia de flexiones todos los días y grabarlo en vídeo.

No tengo tiempo de ir al gimnasio, por lo que tampoco quise comprometerme con ninguna rutina complicada (como la de las 100 flexiones), dado que era poco probable que la cumpliera. Solo me dediqué a mantener la constancia haciendo mi rutina de flexiones en cualquier momento que fuera posible.

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A veces las hacía durante una rutina de ejercicios más completa y otras veces durante mis horas de trabajo. Mi idea era hacerlas en cualquier momento que sintiera que necesitaba un descanso del día a día. Para ayudarme a recordar hacer las flexiones utilicé la aplicación Nagbot.

Mejoras más rápido de lo que imaginas

Mi primera meta era lograr hacer más repeticiones seguidas, pero eso no fue lo que sucedió. El primer resultado que vi en mi cuerpo es que mejoró mi resistencia y la forma en la que hacía los ejercicios.

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Con el paso del tiempo logré hacer las flexiones de forma correcta, posicionando las manos donde debía y doblando los codos sin dificultad. Después de apenas una semana ejercitándome podía bajar por completo hasta el suelo sin dolor.

Quizás no estaba haciendo más repeticiones, pero las flexiones que hacía eran perfectas. Era calidad, no cantidad. En ese momento comencé a probar cosas nuevas: hacía flexiones subiendo mis pies a una silla y después a una mesa más alta. También le pedía a uno de mis niños que se sentara en mi espalda.

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Cuando comencé mi rutina no tenía idea de que podía llegar a mejorar tan rápido. Al momento de escribir estas líneas estoy muy emocionada y quiero continuar. No imagino lo que lograré después de otro mes o 100 días completos.


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