Imagen: Shutterstock

Viajas en avión y estás agotado. Te dispones a ver una película o echar una cabezada. Pulsas el botón para reclinarte y... pueden pasar tres cosas: el de atrás no dice nada; se inclina también creando un efecto dominó en toda la cabina, o —¡agh!— se pone hecho una fiera porque tu asiento va a dar en sus rodillas.

Cómo se desarrollan las cosas a partir de aquí dependerá de tus ganas de discutir: desde “no se preocupe, ya lo vuelvo a poner en vertical” hasta “¡eh, estoy en mi derecho de inclinar el asiento!” Para evitar este tipo de conflictos, hay aerolíneas que optan por instalar asientos que reclinan el respaldo sin invadir el espacio del pasajero de atrás y otras que se quitan el problema de un plumazo con asientos completamente inmóviles.

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Si no es el caso, ¿cuál es la mejor manera de actuar? La misma pregunta surgió en este hilo de Quora hace unos días y entre pilotos, auxiliares de vuelo y viajeros frecuentes nació una interesante lluvia de ideas. El usuario Richard Guy dio en el clavo con su respuesta, la más votada de todas:

  1. Vuelve a poner tu asiento trasero en posición vertical
  2. Llama a la tripulación de cabina (no te pongas todo malhumorado diciendo “¡voy a llamar a la tripulación de cabina!”)
  3. Explícale al auxiliar de vuelo que la persona que está detrás de ti se ha quejado porque no tiene suficiente espacio para las piernas y pregúntale si hay algún asiento en clase business u otra clase superior para mover a esa persona de manera que pueda estar más cómoda.

Resultados posibles:

  1. Que el auxiliar de vuelo diga “no, lo siento”, momento en el que debes preguntar “¿está bien que recline el asiento, entonces?” (a lo que están más o menos obligados a decir “sí”, así que les agradeces y pides con mucha calma y educación que se lo expliquen a la persona que está detrás de ti).
  2. Que el auxiliar de vuelo mueva a la persona que está detrás de ti. Problema resuelto y tú resultas ganador moral.
  3. Que el auxiliar de vuelo te mueva a ti a una clase más alta, en cuyo caso obtienes un asiento mejor y la persona que estaba detrás de ti obtiene lo que quería (además de ponerse furiosa en secreto).
  4. Que el auxiliar de vuelo te pida que pongas el asiento en posición vertical. Momento en cual puedes pedir (con educación) que te trasladen a otro asiento de la misma clase donde puedas inclinar el respaldo (victorias: podrás reclinar tu asiento y estarás lejos de la persona que tenías detrás). Si dicen “no, lo siento”, debes hacer caso y quejarte más tarde de la situación a la aerolínea con la esperanza de obtener alguna compensación. En esta situación podrías sentir que has perdido, pero la alternativa es, básicamente, que la persona que está detrás de ti se comporte como un idiota y tú te sientas incómodo de todas formas; así al menos podrás escapar de esta situación, manteniendo la moral alta y habiendo aprendido que no debes viajar con esa aerolínea de nuevo.

Y, bueno, si te toca a ti ser “el de las rodillas” puedes ir equipado con una de estas herramientas que impiden que el asiento delantero se pueda reclinar:

Knee Defender (“Defensor de Rodillas”) de Gadget Duck / Imminent Threat Solutions

Es broma. De hecho el polémico “Knee Defender” está prohibido por algunas aerolíneas y en una ocasión provocó que un vuelo se desviara de su ruta. Los consejos anteriores sirven también para cuando te toca ser el de atrás.

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En resumen: nunca propicies una situación de conflicto con otro pasajero, nadie que lo presencie va a agradecértelo y, se resuelva como se resuelva, lo más probable es que te quedes angustiado para el resto del viaje. Es mejor hablarlo con tranquilidad y educación con un auxiliar de vuelo como intermediario.

Además debes ponerte en el lugar del que está atrás y comprobar si tiene la posibilidad de inclinarse (no todos los asientos de la cabina son reclinables). Considera también que su tono ha podido sonar más fuerte de lo que pretendía, al fin y al cabo los aviones son muy ruidosos y obligan a forzar la voz. [Quora]


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