El otro día veíamos como un youtuber que se hace llamar Giaco Whatever se fabricaba un cañón casero de aire comprimido para lanzar dardos de espuma de los que se utilizan en las armas de juguete Nerf. Hoy, este inventor ha perfeccionado su creación.

El cañón ahora aprovecha mejor sus 400 Psi de presión de aire, y el resultado es espectacular. Su creador ha calculado de una forma un poco sui generis la velocidad a la que salen los dardos (midiendo la distancia que recorren en un fotograma grabando con una cámara de 1.000 fotogramas por segundo) y el resultado es Mach 2,3. Si los cálculos de Giaco son correctos, los dardos salen disparados a 800 metros por segundo.

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Los proyectiles no se aprecian a simple vista y apenas se obtiene un atisbo d de ellos a 1.000 fotogramas por segundo. El cartón simplemente lo atraviesan. Con algo más duro como una tabla de madera, la fuerza del impacto desgarra el dardo en pedazos y abre un agujero de parte a parte, aunque no llega a atravesarlo completamente.

Es imposible saber qué efecto tendría un disparo de este pequeño monstruo sobre la piel. Quizá no llegaría a penetrar en profundidad, pero el moratón probablemente sería terrorífico. Mejor dejar el invento en el terreno de los objetos inertes. Por cierto, su creador ya ha advertido que está trabajando en una segunda versión del arma. [vía YouTube]