La estatuilla de Rolls-Royce es probablemente el adorno de capó más ridículo y ostentoso que sigue fabricándose. Para empezar, se llama Espíritu del Éxtasis y mide 7,5 centímetros. Pero es que además puedes pedir que la hagan en plata de ley de 925 milésimas o en oro de 24 quilates (pagando 10.000 dólares de extra).

Sé que ahora no podrás evitar los pensamientos impuros cuando te cruces con un Rolls-Royce, pero no te lo pienses mucho: la estatuilla no se va a dejar robar fácilmente. Desde 2004, el Espíritu del Éxtasis de todos los coches de la marca se monta sobre un mecanismo de seguridad que se retrae instantáneamente si el adorno gira en cualquier dirección. Justo así:

Esta tecnología fue introducida con el Rolls-Royce Phantom en 2003. Por un lado dificulta la tarea a los ladrones, y por otro evita que la estatuilla le reviente el cráneo a alguien en caso de accidente. Por supuesto, hay un botón en el interior del vehículo con el que el dueño del coche puede activar manualmente el mecanismo. Bueno, el dueño del coche no... su chófer. [Likecool]

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