El coche de la izquierda es un Chevrolet Corvette, o más bien habría que decir que lo fue. Su propietario participa en carreras Drag y ha modificado el deportivo con un motor de 4.000 caballos que alcanza los 320 kilómetros por hora en solo 4 segundos. En otras palabras, vuela. A veces literalmente.

El pasado fin de semana, el Corvette y su piloto salieron volando durante una carrera en el circuito Tusla Raceway Park. El bólido, diseñado y modificado por Andrew Alepa, sufrió una pérdida de agarre producto del exceso de potencia y la propia aerodinámica del vehículo.

En el fondo, para que un coche vuele no hace falta mucho más que velocidad y la forma adecuada (o incorrecta en este caso). Si la carrocería no se dota de los suficientes mecanismos de compensación, el aire que se cuela por debajo del coche acaba por crear sustentación como ocurre bajo las alas de un avión. A mayor velocidad, mayor es el efecto. Por fortuna, el piloto salió indemne. Los técnicos explican que tuvo suerte y la pérdida del capó permitió que el coche perdiera sustentación antes de dar una vuelta completa en el aire.

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En este otro vídeo podéis admirar el motor responsable de que el coche haya salido volando. Es toda una bestia. [vía Urban Hillbilly Videos]