Llega ese día que habías esperado durante tanto tiempo. Habías ahorrado cada día. Cada mes. Moneda a moneda hasta juntar la abultada cantidad que cuesta un flamante y caro DJI Phantom 2. Hasta que lo consigues. Y lo estrenas. Y lo enciendes. Lo echas a volar y, al cabo de un rato, pasa esto. Épico.

Esto es lo que le ocurrió a un chico durante el primer día volando uno de estos drones de 1.200 €/$ en su versión más completa. Moraleja: nunca te olvides del (escaso) tiempo restante de batería.

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