La escena es un poco surrealista, pero desgraciadamente no es el comienzo de la madre de todas las fiestas de espuma, sino un simulacro de incendio. Tenía lugar en el nuevo hangar para helicópteros en la base aérea Fort Indiantown Gap Army Reserve, en Estados unidos.

Los hangares son lugares especialmente peligrosos para un incendio por la cantidad de combustible altamente inflamable que suelen albergar los depósitos de las aeronaves. La espuma elimina el oxígeno rápidamente para sofocar las llamas y evita que se produzcan daños en los sistemas eléctricos y electrónicos.

El simulacro es la prueba de un sistema antiincendios de respuesta rápida que cuesta millones de dólares y que también se usa en otros hangares. Para librarse de la espuma, simplemente abren las puertas del hangar y dejan que se disipe. [vía Brian Mullin]