Uno de los campos más prometedores de la tecnología es el del vehículo inteligente. Estamos muy cerca de ver los primeros coches sin conductor circular por las calles de nuestra ciudad. Estos vehículos, por supuesto, neceistan una enorme cantidad de sensores para circular con seguridad. Tienen que saber cuál es la calzada o cómo se gira en un cruce. Tienen que poder distinguir señales de tráfico y luces de semáforo.

Y tienen que ser capaces de anticiparse a las reacciones de otros conductores. Estos faros inteligentes, mostrados en el Intel Research Day -una convención que aglutina los principales proyectos de I+D en los que colabora el fabricante de procesadores-, pueden ser la solución. Envían mensajes codificados en pulsos de luz que los humanos somos incapaces de apreciar, pero que una cámara de alta velocidad puede interpretar fácilmente. Algo así como un código morse para vehículos.

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Otros sistemas, como este presentado por Ford recientemente, necesitan transmisores y receptores inalámbricos para enviar estas señales. Este prototipo, sin embargo, sólo tiene que usar una cámara -que cada vez es más común encontrar en coches para funciones de aparcamiento asistido o seguridad- y unos faros LED comunes.

No sólo ayudarán en un futuro a los coches autónomos. Los vehículos conducidos por humanos también podrían instalar este tipo de sistemas y lanzar advertencias acústicas y visuales, por ejemplo, si detectan una frenada inesperada o si el conductor tiene pensado pararse para girar.

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