Más de 100 científicos planetarios se han reunido en California para determinar a donde enviar el próximo rover que estudiará Marte en 2020. La lista de 21 localizaciones interesantes se ha reducido a 8, e incluye antiguos ríos y sistemas hidrotermales en los que buscar posibles restos de vida.

En esta ocasión, el plan de trabajo del Rover es muy diferente a los anteriores. No necesitará, por ejemplo, un pesado espectrómetro como el de Curiosity. Su objetivo es recoger y analizar muestras. Para ello taladrará el suelo para recoger hasta 30 ejemplos de terreno y roca del tamaño aproximado de un lápiz. Incluso se baraja la posibilidad de conservar las muestras durante años para que otra sonda las recoja de vuelta a la Tierra más adelante.

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En cuanto a los posibles lugares para aterrizar, encabeza la lista el cráter Jezero. No solo se trata de un lugar con todo tipo de regiones geológicas diferentes. También alberga los restos de un antiguo delta en cuyos sedimentos se podrían encontrar vestigios de vida de hace millones de años.

Plano: Topografía de Marte tomada por la Mars Orbiter. Gráfico: Gizmodo en Español

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Tras Jezero, el segundo lugar más prometedor son las colinas Columbia. El Robot Spirit tuvo oportunidad de explorar un poco esta región antes de expirar, y encontró silicatos que apuntan a que toda la zona se formó alrededor de un sistema hidrotermal.

Muchos de los otros lugares están cerca de la cuenca Isidis, un gran accidente geográfico rico en carbonatos cuyo análisis podría explicar de una vez por todas como perdió Marte su atmósfera. A partir de ahora, el trabajo consiste en seguir estudiando los lugares y analizando también las complicaciones técnicas derivadas de cada uno de ellos. La próxima reunión para reducir la lista de candidatos tendrá lugar en enero de 2017. [vía Science]

Foto: Antiguo delta del cráter Jezero. NASA / JPL

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