Encélado, la luna de Saturno que esconde un océano en su interior. Foto: NASA

Nuestro sol tiene unos 4.600 millones de años. Si todo va bien, dentro de unos 5.000 millones de años, nuestra estrella se convertirá en una gigante roja y la vida en la Tierra será imposible. ¿A dónde irán los seres humanos de esa época cuando eso ocurra? Dos astrónomos ya tienen una respuesta, y está muy cerca.

Es posible que en todos esos millones de años el ser humano haya sobrevivido a su propia capacidad de destrucción y haya conquistado la tecnología de viajar entre galaxias. Si no tenemos tanta suerte, la humanidad tiene una prórroga de 500 millones de años durante los que podrá buscar asilo en Júpiter y Saturno o, más concretamente, en sus lunas.

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Ramses Ramirez y Lisa Kaltenegger son dos astrónomos que han dedicado los últimos meses a calcular cómo afectará el envejecimiento del Sol al Sistema Solar y cuáles serán sus implicaciones para la vida. Los resultados de este estudio acaban de publicarse en la revista Astrophysical Journal.

Nuestro sol se halla en su secuencia principal de ignición. Básicamente consume hidrógeno de su núcleo mediante fusión nuclear y lo convierte en helio. Eso significa que, eventualmente, quemará todo el hidrógeno del que dispone. Cuando eso ocurra, pasará a quemar el hidrógeno de su superficie, convirtiéndose en una gigante roja.

La primera consecuencia será un enfriamiento y oscurecimiento de su superficie, que se volverá rojiza. La segunda consecuencia y es que el Sol comenzará a crecer hasta alcanzar un tamaño sencillamente descomunal.

El Sol en la actualidad. Sobre él, el tamaño que tendrá cuando se convierta en gigante roja. Infografía: Wikimedia Commons.

Cuando llegue a su máximo crecimiento, habrá absorbido Mercurio y Venus. La Tierra no llegará a evaporarse dentro de su estrella, pero no le irá mucho mejor. La luz y el calor de la gigante roja evaporarán completamente la atmósfera y los océanos, convirtiendo al planeta azul en una bola de magma al rojo vivo.

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La ciencia-ficción juega con la idea de que la humanidad se traslade a Marte cuando la Tierra se vuelva inhabitable, pero en realidad el planeta rojo será también demasiado caliente para nosotros. Según los cálculos de Ramirez y Kaltenegger, la zona habitable del Sistema Solar (aquella en la que las temperaturas permiten que haya agua líquida) estará entre Júpiter y Saturno.

Los dos gigantes gaseosos seguirán siendo inhabitables para nosotros, pero lunas ricas en agua helada como Europa o Encélado podrían convertirse en mundos acuáticos habitables (hasta cierto punto) para el ser humano. El tiempo durante el que las lunas se mantendrán así es corto en términos astronómicos (alrededor de 500 millones de años), pero menos es nada.

Lo interesante del estudio no es tanto que demuestra una oportunidad para el futuro de la humanidad una vez el Sol devore la Tierra. Los cálculos de Ramirez y Kaltenegger son además una herramienta muy útil para determinar la zona habitable de otras gigantes rojas. Hasta ahora, los investigadores que buscan vida en otros planetas han descartado los sistemas solares basados en este tipo de estrellas, pero el estudio demuestra que también tienen la capacidad de albergar vida, solo que a diferente distancia.

Es más, nuestro sol solo durará unos 500 millones de años como gigante roja, pero ese tiempo depende de la masa de cada estrella. Otras estrellas más pequeñas pueden durar hasta 9.000 millones de años en ese estado. El ser humano conoce 23 gigantes rojas a menos de 100 años luz de distancia. Con cada nuevo descubrimiento, las posibilidades de encontrar mundos habitables se multiplican. [vía Astrophysical Journal]


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