Imagen: Jim Cooke/GMG, photo: Getty

Rebecca Porter y yo no nos conocíamos hasta donde yo sabía. Facebook, sin embargo, creía que podríamos estar conectadas. Su nombre apareció este verano en mi sección de “Personas que quizá conozcas”, el listado de la red social de nuevos amigos potenciales para mí.

La función de “Personas que quizá conozcas” es notoria por su misteriosa habilidad de reconocer las personas con quien te asocias en la vida real. Ha desconcertado los usuarios de Facebook con sus sugerencias de amigos: un antiguo jefe, un rollo de una noche o hasta alguien que te acabas de encontrar en la calle.

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Estas sugerencias van más allá de la conexión a compañeros del instituto o colegas del trabajo. A lo largo de los años me habían contado varias historias extrañas sobre esta función de la red social. Por ejemplo, una psiquiatra me contó una vez que la red estaba recomendando a sus pacientes como posible conexión a otros pacientes, lo que indirectamente revelaba su condición médica.

Lo que hace que los resultados sean tan inquietantes es la variedad de fuentes de datos — información sobre tu ubicación, actividad en otras aplicaciones, reconocimiento facial en las fotografías — que Facebook tiene a su disposición para realizar una comprobación cruzada de sus usuarios. El objetivo de esto es mantener a los usuarios profundamente vinculados a la red social. En general, las personas son conscientes de que Facebook está supervisando quiénes son y cómo utilizan la red social, pero la intensidad y persistencia de esa vigilancia es difícil comprender. Y “Personas que quizá conozcas”, o “PYMK” por sus siglas en inglés, es una caja negra.

Para intentar mirar dentro de esa caja negra — y la colección de datos desconocida y aparentemente agresiva que la alimenta — empecé a descargar y guardar el listado de personas que me recomendaba Facebook para ver quién aparecía y qué patrones podrían surgir.

En un día cualquiera, la función solía recomendarme aproximadamente 160 personas, algunos de ellos una y otra vez. Durante el verano, me sugirió más de 1.400 personas diferentes. Como 200 de ellas, o un 15%, eran personas que conocía. Pero el resto parecía ser extraños.

Y luego llegó Rebeca Porter. Ella apreció en el listado después de un mes: era una mujer mayor viviendo en Ohio con quien no tenía amigos de Facebook en común. No la reconocía, pero su apellido me resultó familiar. Nunca conocí a mi abuelo biológico, un hombre que tenía el apellido Porter y que abandonó a mi padre cuando él era un bebé. Mi padre fue adoptado por un hombre cuyo apellido era Hill, y no se enteró de la verdad sobre su padre biológico hasta que era adulto.

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La familia Porter vivía en Ohio. Yo había crecido al otro lado del país, en Florida, y sabía que había una parte de mi familia por allí, pero no tenía razón para pensar que les conocería en mi vida.

Hace unos años, mi padre conoció a su padre biológico, junto con dos de sus tíos y una tía, cuando lo buscaron en una viaje a Ohio en ruta al funeral de su madre. Ninguno de ellos usan Facebook. Le pregunté a mi padre si reconocía a Rebecca Porter. Él miró su perfil y dijo que creía que no.

Le mandé un mensaje a la mujer por Facebook explicando la situación y le pregunté si era familia de mi abuelo biológico.

“Sí”, respondió.

Rebecca Porter, descubrimos, es mi tía abuela por matrimonio. Está casada con el hermano de mi abuelo biológico. Lo conoció hace 35 años, el año que yo nací. Al parecer, Facebook conocía mi árbol genealógico mejor que yo.

“No tenía conocimiento de ti”, me dijo cuando hablamos por teléfono. “No entiendo cómo Facebook hizo la conexión”.

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Era una conversación agradable. Después de que terminamos la llamada, me quedé quieta por 15 minutos. Sentía agradecimiento hacia Facebook por haberme dado la oportunidad de hablar con una relación desconocida, pero estaba asombrada y desconcertada por su poder omnisciente.

Cómo Facebook logró hacer la conexión entre nosotras sigue siendo difícil de entender. Mi padre había conocido al esposo de Rebecca Porter una vez, después del funeral de mi abuela. Habían intercambiado correos electrónicos y mi padre tenía su número de teléfono en su móvil. Pero ninguno de los dos usa Facebook. Tampoco utilizan Facebook las otras personas en el árbol genealógico entre yo y Rebecca Porter.

Se conoce que Facebook compra información de agentes de datos, y un antiguo empleado de la empresa que tiene conocimiento de cómo funciona la herramienta me sugirió que la conexión familiar pudo haber sido descubierta de esa forma. Pero cuando pregunté sobre esa posibilidad, un portavoz de Facebook declaró: “Facebook no utiliza información obtenida de los agentes de datos para la función ‘Personas que quizá conozcas’”.

¿Qué información había utilizado Facebook, entonces? La empresa no me dijo cómo había logrado hacer esta recomendación, citando razones de privacidad. Un portavoz de Facebook comentó que si la empresa me ayudara a averiguar cómo había hecho la conexión entre mi tía abuela y yo, entonces cualquier otro usuario que recibiera una sugerencia de amigos inesperada también vendría pidiendo una explicación.

No es una excusa muy convincente. Facebook consigue que las personas entreguen información sobre ellos mismos todo el tiempo. ¿Por qué entonces sería poco razonable ceder parte de esa información?

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Hay una mayor razón por la que la red social pueda vacilar en compartir cómo funcionan sus recomendaciones de amigos. Muchos de sus competidores, como LinkedIn y Twitter, ofrecen funciones similares a sus usuarios. En una presentación de 2010 sobre “Personas que quizá conozcas”, el vicepresidente de ingeniería de Facebook explicó el valor de la función: “Las personas con más amigos utilizan más la web”. La empresa que ofrece la mejor manera de tener más amigos consigue una ventaja competitiva, lo que significa que Facebook es reacia a revelar cómo construye esta algoritmo.

La cautela de la empresa no es nueva. En 2009, usuarios empezaron a recibir sugerencias de amigos espantosamente precisas y sospecharon que Facebook estaba basando sus recomendaciones en sus datos de contacto, datos que habían cedido cuando se registraron pero que no pensaron que Facebook guardaría y utilizaría.

Aunque Facebook es franca sobre su uso de datos de contacto ahora, cuando le preguntaron en 2009, el entonces jefe de privacidad Chris Kelly no confirmaba lo que pasaba.

“Estamos constantemente perfeccionando el algoritmo que utilizamos para determinar la sección de sugerencias en la portada”, le dijo Kelly a Adweek en 2009. “No compartimos detalles sobre el algoritmo en sí”.

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La falta de detalle sobre cómo funciona esta herramienta es frustrante para los usuarios, que quieren entender el grado de conocimiento de Facebook tiene sobre ellos y la profundidad con la que la red social examina sus vidas. El portavoz sí dijo que se utilizan más de cien señales para hacer las recomendaciones y que ninguna señal podría provocar una sugerencia por sí misma.

¡Cien señales! Le dije al portavoz que podría estar en el interés del gigante de las búsquedas ser más transparente sobre cómo funcionan las sugerencias para que los usuarios no se espanten tanto con la función. Ella me dijo que Facebook “en el nombre de la transparencia” recientemente había agregado más información en su página de ayuda explicando cómo funciona “Personas que quizá conozcas”. La actualización fue publicada por USA Today.

La página de ayuda ofrece un listado de puntos breves:

Personas que quizá conozcas viene de cosas como:

  • Teniendo amigos en común o amigos mutuos.
  • Esta es la razón más común para las sugerencias
  • Estando en el mismo grupo de Facebook o tagged en la misma fotoTus redes (por ejemplo: tu escuela, universidad o trabajo)
  • Contactos que has subido a la red

Dependiendo de cómo los cuentas, faltan aproximadamente 95 señales para llegar a las 100 señalas que utiliza Facebook. ¿Qué son todas las otras?

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“Hemos decidido publicar las razones más comunes por las que alguien podría salir en la parte de ‘Personas que quizá conozcas’”, escribió un portavoz de Facebook en un email cuando le pregunté sobre la brevedad del listado.

En vez de explicar cómo Facebook me había conectado a mi tía abuela, un portavoz me dijo por email que borrara la recomendación si no me gustaba.

“A las personas no siempre les gusta las sugerencias de la función, así una acción que pueden tomar para controlar es marcar la ‘X’ sobre las recomendaciones que no les interesa”, escribió el portavoz en un email. “Esta es la mejor forma de decirnos que no están interesados en conectar con una persona en Internet y esos comentarios nos ayudan a mejorar nuestras sugerencias a lo largo del tiempo”.

Ahora, cuando miro a las recomendaciones de amigos, me desconcierta no solamente ver los nombres de las personas que conozco offline, pero también ver todos los aparentes desconocidos en el listado. ¿Cuántos de ellos son de verdad personas desconocidas? ¿Cuántos de ellos están conectadas a mí en formas de las que no tengo conocimiento? Estas no son personas que conozco, ¿pero debería conocerlas?

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Este artículo fue publicado por el Special Projects Desk de Gizmodo Media Grupo.