FIFA 18 para Switch, este año y por primera vez prácticamente desde los buenos tiempos de la PSP, es la promesa de tener un videojuego de fútbol decente en una consola portable. El resultado, que también tiene mucho de primer intento, no es perfecto, pero lo bueno acaba pesando más que lo malo.

FIFA 18 para Switch me llamó la atención desde el primer momento porque mis interacciones con los FIFA a menudo se limitan a algún partido o liguilla ocasional, casi siempre con amigos, y a algún rato suelto en el que, simplemente, me apetece echar un rato de FIFA. Puede que mi visión esté sesgada, pero a juzgar por lo que me han dicho la mayoría de personas con las que he jugado a FIFA 18 en la consola de Nintendo estos días, sospecho que no soy el único.

Lo bueno

En ese contexto, FIFA 18 en la Nintendo Switch aporta dos cosas que para mí son clave: la portabilidad, por un lado, y el local cooperativo, por otro. FIFA es probablemente la saga de videojuegos que más buenos ratos de “cooperativo de sofá” proporciona.

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En relación a la portabilidad, aunque como veremos más abajo trae consigo una serie de compromisos, está conseguida sin queja alguna por mi parte. Jugar a FIFA en la Switch es prácticamente igual a hacerlo en una PS4 o en una Xbox One, gráficos aparte. No deja de ser un FIFA, así que las animaciones, aunque siempre mejorables, son correctas, el nivel de dificultad bien balanceado, las equipaciones completas y las plantillas, internet mediante, actualizadas al día. Es un FIFA.

Si has jugado a un FIFA desde, me atrevería a decir, FIFA 14 o FIFA 15, la experiencia es la misma, simplemente un buen juego de fútbol, pero que puedes jugar en lugar de en tu televisor y desde tu sofá en el metro o en el bus mientras vas al trabajo, o desde el asiento de un avión.

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El cooperativo es uno de los pilares de la Switch y, aunque en el caso de FIFA no es perfecto, es más que suficiente. Desenfundarle los Joycon a la consola y echar un partido rápido se puede hacer en prácticamente cualquier parte y, en el fondo, como FIFA no es un juego con mucha carga visual (reducido a la más burda expresión, no dejan de ser 22 monigotes sobre un tapiz verde) se puede jugar muy cómodamente sin dejarse los ojos pegados a la pantalla algo pequeña de la Switch, como ocurre con otros títulos.

Lo malo

Casi todo lo malo pasa por la ausencia del motor Frostbite, que es el que se encarga de alimentar a la bestia en las PlayStation 4 y Xbox One. Como la Switch no “puede”, en términos de potencia, con ello, la calidad gráfica es menor.

No es nada dramático, como puede verse en el vídeo, pero sí apreciable. Con todo, el principal impuesto pasa por la desaparición del “modo historia” que apareció por primera vez con FIFA 17, El Camino. Fue, junto a FUT, una de las mejores ideas de EA para la saga FIFA y en la Switch habría tenido todo el sentido pero, al menos en esta edición, se queda fuera.

Las pobres funcionalidades de online de Nintendo en la Switch también se cobran su impuesto en FIFA: no es posible jugar con amigos online.Puedes jugar online en solitario y puedes jugar online en cooperativo local 2 v 2 invitando un segundo mano, pero no puedes invitar a un amigo con otra Switch a jugar ya sea en contra o en cooperativo. Un fallo grande que, Nintendo y EA mediante, debería estar solucionado en la edición del año que viene.

LÉEME:

  • FIFA 18 para Switch es una versión reducida, y algo comprometida, de la que llega a Xbox One y PlayStation 4, pero merece la pena.
  • Sus principales fortalezas: poder jugar a FIFA donde sea y con quien sea.
  • Sus principales debilidades: no tiene el modo historia de El Camino y el online es algo pobre.
  • Sí, FUT sigue siendo igual de adictivo.