Llevo usando Fitbits desde hace 2 años, probando también alternativas como Fuelband o JawboneUP. Mi conclusión siempre: Fitbit era la plataforma más completa y más redonda. Hoy, tras probar la Fitbit Charge durante un tiempo, no creo que eso haya cambiado pero tengo mis dudas de que ser el mejor siga siendo suficiente.

Qué es

Fitbit Charge es un medidor de actividad física, la sexta generación del dispositivo, con forma de pulsera que mide tus pasos, los pisos que has subido, el tiempo que has estado activo y la calidad de tu sueño. Tiene una pequeña pantalla que muestra dicha información y algún detalle extra

Por qué importa

Hay que ser honestos, en esto de los wearables Fitbit es el original hipster. Su primer modelo, el Fitbit Ultra, empezó a comercializarse a mediados de 2011. Mucho antes de que los rumores del Apple Watch tomasen siquiera consistencia, o, por supuesto, de que viésemos movimientos en el terreno por parte de Samsung, Sony, o LG. Antes incluso que la Nike+ Fuelband.

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Durante ese tiempo, como he dicho, la experiencia de la compañía en el terreno se ha hecho notar. Cada modelo, con sus pros y sus contras, era en general una apuesta segura. Un buen dispositivo. He disfrutado enormemente cada uno de los Fitbit que he probado, un reto particularmente complicado de conseguir especialmente si estás renovando tu producto cada 10-12 meses.

Cuando me propuse afrontar la reseña de la Fitbit Charge, vi que tenía dos alternativas muy bien diferenciadas. Por un lado, hablar del dispositivo en sí, que me parece espectacular y es, en esencia, otra iteración más de una compañía que siempre ha hecho las cosas bien. La Fitbit Charge no tiene tantas funciones como otros, pero lo que hace lo hace a las mil maravillas. El conteo de pasos es preciso, el cálculo de calorías tiene en cuenta el consumo basal (una omisión frecuente en la competencia), la detección del sueño es, por primera vez, automática (Epic Win) y los últimos añadidos, como la notificación de llamadas, resultan interesantes.

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Pero por otro, no puedo evitar mirar un poco más allá en el futuro y observar unos nubarrones negros dibujándose en el horizonte. Me explico. Todavía no tengo ni idea de cómo de bueno o de malo será el Apple Watch, pero lo que sí sé es que ésta al caer y que cuando lo haga probablemente agite la industria de los wearables hasta los cimientos. Como lo hizo el primer iPhone. El Samsung Gear S sí que lo hemos probado y aunque la sensación es agridulce hay varios puntos ineludibles: la pantalla es mejor, la interacción con el dispositivo es, en general, mejor y sobre todo: es más que un simple reloj. Es una plataforma.

Una plataforma para construir sobre ella lo que se quiera. El sistema nativo de Samsung, S Health, palidece en comparación si lo ponemos contra el de Fitbit, pero ya es un primer y tibio paso. Además, en el Gear S puedo ejecutar aplicaciones como Nike Running que utilizo de manera puntual, en mi caso cuando salgo a correr. Fitbit tiene una función dedicada para ese tipo de ocasiones, pero no es tan completa.

A lo que voy: creo que el futuro de Fitbit pasa más por el de ser una aplicación, un ecosistema poderoso, que un dispositivo suelto. Y es algo que, si no está ocurriendo ya tras bambalinas, debería suceder pronto. Conscientes del problema, creo que el Fitbit Surge, el primer reloj propiamente dicho de la compañía y cuyo lanzamiento está previsto para los próximos meses, es una respuesta a esa cuestión. Pero es inútil. De nuevo: no dudo que será un gran producto, pero probablemente quede relegado a un nicho muy exclusivo de deportistas de alto nivel, no al gran público. El gran público al que Fitbit como compañía puede y debe aspirar.

Me gustaría que, en un año, pudiese utilizar Fitbit como aplicación sobre un reloj Gear, un reloj de Sony o un Apple Watch. Como una aplicación independiente. Como ya ocurre en smartphones, de hecho, donde Fitbit puede ejecutarse en segundo plano midiendo nuestros pasos. Veremos.

Nos gusta

  • La aplicación es bonita. La página web está bien diseñada y es cómoda de usar.
  • Que la medición del sueño sea automática y no manual. Probablemente la mejor incorporación de todas.
  • Es muy escalable. Si lo único que queremos es llevar un conteo general de nuestra actividad física para obligarnos a movernos más, podemos hacerlo. Pero si queremos llevar un control exhaustivo de calorías y de dieta, también.
  • Ver quién nos está llamando en la pantalla. Buen toque.
  • El nuevo patrón en el plástico de la pulsera. Más elegante, más limpio, más estilizado.
  • Las opciones de personalización en la app. Permiten ajustar qué es lo qué queremos ver (pasos, calorías, pisos subidos... etc) y en qué orden.

No nos gusta

  • El Fitbit Charge HR, que es esencialmente el mismo dispositivo pero con sensor de actividad cardíaca, se lanza en unas semanas. Por $20 dólares/20€ de diferencia y por a amor a la simplicidad, honestamente me habría ahorrado lanzar el modelo sin medidor de pulso.
  • El ánimo competitivo es la base de la filosofía de Fitbit. Hacen falta más opciones de gamificación, más badges, más logros por desbloquear, más retos diarios. Fitbit puede y debe ser mucho más divertido de usar.
  • La disponibilidad en modelos Android sigue sin ser tan completa como me gustaría. Y Android se está comiendo el mundo. Esto debería ser una prioridad.
  • Aunque ver el identificador de llamada en la pantalla del dispositivo es un extra interesante, la vibración que lo acompaña es corta, confusa y pasa frecuentemente desapercibida.
  • El cierre de la pulsera ha mejorado sensiblemente con respecto a modelos anteriores, pero sigue siendo un poco incómodo. La parte metálica se raya con facilidad.
  • No más cargadores propietarios, por favor. Se pierden, es incómodo recordar que tienes que llevarlo contigo siempre por si acaso y no aporta mucho frente al microUSB tradicional.

¿Me la compro?

Sí. Es una gran compra. Pero como he argumentado hasta ahora es complicado obviar el complicado camino que hay por delante. Es probable que el Fitbit Charge sea el último Fitbit que puedo recomendar sin ningún tipo de dudas. Importante: en las próximas semanas se lanzará el Fitbit Charge HR, que incorpora medidor de ritmo cardíaco. Como indicaba, sólo cuesta $20 dólares/20€ más así que en mi opinión es una elección más apropiada.

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Si ya tienes un Fitbit, da el salto sin miedo, el funcionamiento es impecable, la sincronización, eficaz y el cálculo de datos muy preciso. Si estás pensando comprar un medidor de actividad física por primera vez, adelante también, pero queda advertido que es probable que las cosas cambien, y mucho, durante los próximos 12 meses. Yo sólo espero que Fitbit sepa estar a la altura.

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