Si, como me ocurre a mí, te gusta el combate medieval, resolver los problemas a mamporrazos (de teclado, eh) y el rigor histórico es algo que puede pasarse por alto, es muy posible que te interese jugar a For Honor. Lo he probado durante una semana y éstas son mis impresiones.

Esto de qué va

El juego comienza con una cinemática en la que un terremoto de proporciones gargantuescas destroza castillos, colinas, pueblos, cambia el curso de los ríos... básicamente, la faz de la tierra; llevándose por delante de forma muy dramática a un buen puñado de soldados impotentes ante la fuerza de la naturaleza.

La situación posterior, en la que el ser humano ha perdido todo menos sus armas, lleva a las tres facciones del juego a una guerra sin descanso por los recursos naturales y el espacio habitable. A pesar de que las cinemáticas y escenas de acción son impecables, la ambientación no deja de parecer una excusa sin sustancia para poder enfrentar a vikingos, samuráis y caballeros.

La oportunidad de dar un poco de consistencia a la cuestión, si es que la hay, habría estado en la campaña. Pero... no. La campaña, en mi opinión, es mala. Aburrida, repetitiva, con diálogos facilones y predecibles, y una historia insulsa. De nuevo, es visualmente espectacular, pero no consigue sorprenderte ni supone un reto para alguien que haya jugado apenas unas horas a los combates multijugador.

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Si hay algún aliciente para tragarse las casi diez horas de luchas contra bots mediocres son las recompensas. La campaña te proporcionará una cantidad decente de acero, que es la moneda del juego, cajas de equipo para usar con los héroes en PvP y algunas opciones de personalización visual.

El meollo: un sistema de combate excelente

Por lo demás tampoco tiene mayor importancia que el modo historia sea flojo; si en algo brilla este juego es en el sistema de combate: “The Art of Battle”. Una vez que fijas objetivo en tu contrincante, funciona con un sistema de guardias en tres direcciones: arriba, derecha e izquierda. Cuando presionas el botón de ataque ligero o pesado, lanzarás un golpe en una de esas direcciones y pararás el del enemigo automáticamente si tu guardia es la misma que la del atacante en el momento del impacto.

Sobre estos cimientos, simples en apariencia, se construye todo un árbol de combinaciones de ataques, fintas, contraataques, roturas de guardia y habilidades exclusivas de cada personaje que hacen los enfrentamientos entretenidos y variados y hay que tener en cuenta en todo momento los peligros del entorno; barrancos, fuego, estacas en las paredes, etc. Cualquier error junto a esos “accidentes” del terreno acabará en una muerte rápida.

Aunque el balance es decente para lo joven que es el juego, hay personajes por encima de la media en cuanto a versatilidad y en los niveles altos no todos son una opción realmente competitiva. A pesar de esos problemas (nada que no se pueda solucionar) el combate depende fundamentalmente de la habilidad de cada uno, el límite es muy alto, así que no te extrañes si de vez en cuando te encuentras con jugadores por encima de tu nivel.

El entorno multijugador se desarrolla en el marco de una guerra de facciones. Después de cada partida te dan un número de recursos bélicos que varía según tu rendimiento y que puedes desplegar en los diferentes territorios para que tu facción se haga con el control. No parece que sea algo que afecte al juego más allá de algún cambio estético en los mapas y alguna recompensa según tu participación en la guerra al final de cada temporada.

Os reto a duelo

Hay varios modos distintos de juego disponibles. Son estos:

  • Duelos 1vs1 y 2vs2: partidas rápidas y tensas en donde brilla el mayor logro del título, el combate uno a uno. En el modo 2vs2 cada compañero suele encargarse de un enemigo. Aunque a menudo la gente respeta los duelos en el 2vs2, no es buena idea bajar la guardia: si ves que tu compañero ha muerto, espera una puñalada por la espalda en cualquier momento.
  • Eliminación y escaramuza: son modos orientados al combate también, pero esta vez con cuatro jugadores por equipo y un mapa mucho más grande que recuerda a un campo de batalla. Al final son más caóticos y se reduce considerablemente la importancia de la habilidad de cada uno en favor del posicionamiento y de conseguir situaciones de ventaja numérica.
  • Dominio: 4vs4 con raíces evidentes en los MOBAs en lo que pretende ser el modo principal de For Honor. Con tres zonas de control y soldados análogos a los “súbditos”, las partidas son frenéticas e impredecibles. El objetivo de la batalla es conseguir puntos mediante la captura de las zonas de control, la eliminación de súbditos y los combates entre jugadores. Cuando un equipo consigue 1.000 puntos la moral del equipo contrario se romperá y los héroes no podrán reaparecer una vez muertos. Ganará el equipo que consiga derrotar a todos los jugadores enemigos sin que puedan reaparecer.

Cabe destacar que en los 4vs4 (dominio, eliminación y escaramuza) se añade la posibilidad de usar equipamiento y habilidades especiales que eliges al inicio de la partida. El equipo modifica los atributos de tu héroe, aumentando uno de ellos y reduciendo otro con la idea de especializarte en daño, resistencia, etc. Las habilidades especiales, que pueden ser activas o pasivas, se van desbloqueando en cada partida con los niveles de renombre: experiencia que ganas cumpliendo los objetivos de cada modo de juego. La idea es interesante, pero la implementación deja que desear en términos de balance.

Luces y sombras

Lo cierto es que el juego me genera sentimientos encontrados. Ubisoft ha desarrollado uno de los mejores sistemas de combate que he probado, los héroes son variados y, aunque puedes desbloquearlos y obtener una serie de mejoras comprando el pase de temporada, es fácil conseguirlos con unas pocas horas de juego.

Lo que no entiendo es por qué han resuelto así los modos 4vs4. “The Art of Battle” es un sistema hecho para duelos, uno contra uno o contra dos como muchísimo, el enfoque es evidente porque sólo puedes tener fijado a un enemigo.

De hecho, cuando hay más de dos personas luchando a la vez, todo se vuelve caótico y, si los enemigos te superan en número y juegan decentemente, van a encadenar sus ataques y habilidades de forma que tus opciones se reduzcan a prácticamente cero.

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No es que no sean divertidos los modos 4vs4, es que la estrategia ganadora suele ser atacar a los enemigos en superioridad numérica y no veo muy lógico premiar eso cuando lo que hace a tu juego único es el sistema 1vs1.

Hay algunos problemas más: la interfaz, que es mejorable, un sistema de matchmaking poco eficiente y, sobre todo, que no hay servidores dedicados. Los usuarios son anfitriones en las partidas y las conexiones son P2P. El juego elige normalmente como anfitriones a los jugadores con mejor conexión, pero si por lo que sea se desconecta, se cambiará automáticamente a otro jugador que puede que no tenga una buena conexión y la partida acaba siendo un desastre.

¿Me lo compro?

Lo recomiendo si te gustan los juegos de combate basados en habilidad, porque el modo de duelo es básicamente un Tekken glorificado. Además, en un futuro cercano se añadirán torneos y partidas clasificatorias. No esperes tampoco ningún tipo de rigor histórico, si atendiste mínimamente en el colegio sabrás que los vikingos, los samuráis y los caballeros nunca lucharon juntos. También, si se pudiesen jugar duelos en una misma consola o PC esto se convertiría en un esencial de sofá y cervezas.

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Para el resto de modos de juego... bueno, a mucha gente le encantan los 4vs4 así que, si te convence, adelante. Ten en cuenta, eso sí, la posibilidad de problemas de conexión de vez en cuando (probablemente tendrás que abrir algunos puertos en el router) y que aún hay trabajo pendiente con el balance.