Cuando los astrofísicos estudian la formación del sistema solar, no terminan de explicar por qué los cuatro gigantes gaseosos han acabado con las órbitas y las distancias actuales. En 2011 propusieron una teoría que cuadraba: al principio no eran cuatro, cinco gigantes. El que falta tendría que ser más grande que Neptuno. ¿Qué pasó con él?

En la Universidad de Toronto han estado haciendo simulaciones por ordenador para encontrar una respuesta. Un estudio publicado en The Astrophysical Journal apunta a Júpiter. La masa de Júpiter es tan brutal que no tuvo problemas en eyectar al noveno planeta fuera del sistema sin que el enfrentamiento cambiase la órbita de Calisto, uno de sus satélites.

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Precisamente la configuración de los satélites es la pista principal de los científicos. No pudo ser Saturno el que echase al quinto gigante porque entonces Jápeto, una de sus lunas, no tendría su órbita actual. Conclusión: tuvo que ser Júpiter. O al menos es la opción más probable.

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No es la primera vez que culpamos a Júpiter de acosar a otros cuerpos celestes. Es tan grande que cualquier cuerpo que se le acerque corre peligro de ser eyectado. También Júpiter puede ser el culpable de que no haya otras Tierras en el sistema solar: sencillamente se las comió. [Universidad de Toronto]

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